Zapatones

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Nos dejó el 1 de febrero de 2014. Un hombre de fútbol de verdad, un apasionado y un ganador que dedicó toda su vida al arte de la pelota.
Nació en Hortaleza y jugó en el Club Getafe Deportivo, hasta que el Real Madrid lo fichó cuando tenía 19 años. Nunca debutó en el primer equipo blanco. Fue cedido al Recreativo de Huelva, Hércules, Úbeda CF y Real Oviedo, hasta que en 1961 lo ficha el Real Betis, donde juega tres temporadas.
Tras sus buenas campañas de verdiblanco llegó al Atlético de Madrid en 1964 y allí el destino le tenía reservada una bonita historia romántica con el club colchonero.

Diez años estuvo Luis como futbolista del Atleti, donde su juego fue madurando hasta convertirse en un 8 completo, organizador y líder de un equipo que ganó tres Ligas y 2 Copas, y que a punto estuvo de ganar la Copa de Europa del 74 con un magistral tiro libre de Luis, pero cuando el Atlético de Madrid ya tocaba la gloria, empató el Bayern de Munich en el último minuto. Hubiera sido la guinda a una gran carrera como futbolista.

En la siguiente temporada, Luis con ya más de 35 años pasó de ser futbolista a sentarse en el banquillo en pocos días. Un banquillo en el que pronto haría historia consiguiendo la Intercontinental y haciendo al club del Manzanares campeón de Liga y Copa en sus primeros años como técnico.
Desde el banquillo, Luis se mostró, sobre todo, como un extraordinario motivador. El Sabio de Hortaleza dirigió al Atlético en varias etapas, y al Real Betis; entrenando también al Barça, Espanyol, Sevilla, Real Oviedo, Valencia, Mallorca, Fenerbahce y a la selección española a la que condujo a la gloria después de muchos años al conquistar la Eurocopa de 2008, dejando además un estilo de juego y unas maneras que serán difíciles ya de abandonar. Ahora ya sabemos todos cómo tiene que jugar España.

Anécdotas y frases célebres tiene mil: calentar con traje junto a los futbolistas en El Plantío, decirle a un asistente que no pise el escudo del Atleti, sacudir a Eto’o, mirar a los ojitos a Romario o motivar a Reyes a su manera. Zapatones se ganó el respeto del fútbol español con sus palabras y su carácter, y calló las bocas de los que dudaron de él y no lo comprendían.

Se echa de menos gente como Luis en los vestuarios de nuestro fútbol moderno. Se echa de menos su mirada y su sonrisa. Hoy queremos imaginarlo allí arriba, sentado en un sillón con un cigarrillo y una copichuela, y soltando algún chiste futbolero mientras ve el derbi madrileño. Porque pocos disfrutaron tanto de este juego, como lo hizo Luis Aragonés Suárez.

Eterno.

Cromo Luis Aragonés 1972/73