PROTOMERCHANDISING Y REALIDAD PARALELA (I)

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Todo fan, hincha, simpatizante, coleccionista, futbolero, friki o futbolisto, seguro que tiene, o tuvo en su momento, un mausoleo de artilugios, figuritas, cromos, pósters o estampas dedicados al arte del balón. Los principales diarios deportivos (cuando todavía eran diarios deportivos) obsequiaban nuestra fidelidad con cualquier colección, desde pins hasta cuberterías.  Este protomerchandisirng antes de la llegada de internet era fabuloso, tenías que pillarlo en el momento justo, y lo guardabas como oro en paño. 

Al mismo tiempo, íbamos creciendo junto a una realidad paralela, un universo de ficción dado por el mundo virtual de los juegos de mesa o videojuegos futboleros que nos tuvieron tan enganchados. Muchos fuimos a recuperar asignaturas en septiembre por recrear demasiadas horas de nuestra infancia a ponernos en la piel de Zabalza, Víctor Fernández, Jorge Valdano o en los interiores de la misma tripa de Jesús Gil o César Augusto Lendoiro. La revolución del manager por excelencia, el PC Fútbol, acompañó la adolescencia de toda una generación que creció entre las grasientas tardes de Bollycao, las bulliciosas noches en salas de máquinas recreativas o la simpleza de los campos de entrenamiento de tierra o césped natural. Sin la llegada del todopoderoso internet, y sin que el plástico o el caucho cubriera nuestros campos de gravilla tan absolutos, toda pasión tenía más sentido. 

Ligadas al merchandising, cada mundial ha tenido su mascota desde 1966, cuando los ingleses utilizaron un león (símbolo nacional) para lanzar la imagen de su mundial. Aquel león se llamaba Willie, y tenía un aspecto dominante, un poco déspota, con su camiseta de la Union Flag. Willie World Cup fue todo un pionero en el marketing futbolero, el leoncito aparecía en cualquier cosa, tazas de té, llaveros, camisetas, mochilas, gorras, y hasta en cervezas… además se hicieron peluches con su imagen. Si la clase trabajadora inglesa había inventado el fútbol durante el siglo XIX, cien años después, los empresarios ingleses inventaron un león con el que hacer mucho negocio. Willie, contigo empezó todo.

En México 70 el sucesor de Willie fue Juanito, un niño mexicano alegre con el sombrero tradicional y vestido con los colores de la selección mexicana. La mascota caía simpática, pero no pudo arrebatarle el protagonismo a los Pelé, Banks, Bobby Moore, Faccheti, Beckenbauer o Carlos Alberto que brillaron tanto en aquel mundial.

Los alemanes quisieron impresionar en 1974, y nos trajeron a los repelentes Tip y Tap, las mascotas de su mundial. Dos niños vestidos con los colores de la selección alemana en cuyas camisetas podíamos leer WM74. No caían bien al aficionado, ni el moreno ni el rubio, pero volvieron a ser la imagen en la que se proyectaba la Copa del Mundo, además con un claro mensaje de unidad entre las dos Alemanias, en aquel momento separadas por el muro.

Tip und Tap heißen die Maskottchen, mit denen der Deutsche Fußballbund seit 1971 für die Fussballweltmeisterschaft 1974 wirbt. Die Figuren, von denen es zehn verschiedene Szenen gibt, wurden von dem Grafiker Horst Schäfer entworfen. (Bitte beachten: Bild ist nur für redaktionelle Verwendung frei!).

Gauchito Mundialito fue la imagen del mundial celebrado en Argentina 78, que no era más que un copia y pega de la mascota Juanito que ocho años antes había presentado México. Un niño entusiasmado con los colores del uniforme de Argentina y con atuendos de gaucho. 

Y llegamos al mundial de España, también conocido como el mundial de Naranjito por su flamante mascota. Una simpática naranja vestida con los colores de la furia española, con la que sus creadores se quisieron desmarcar de los tópicos y de la España del toreo y la pandereta. Naranjito ganó el concurso por delante de Brindis, que parecía el primo torero de Juanito y Gauchito, y por delante de Toribalón, un sonriente toro que se acababa de zampar un balón.

La imagen de Naranjito fue exprimida al máximo, la Federación pagó cuatro duros a sus creadores María Dolores y José María y vendió los derechos por una burrada a una empresa de merchandising que hizo de la naranja el personaje más famoso de aquella España en transición. Naranjito salió en artículos de todo tipo, incluso protagonizó una serie de dibujos animados llamada Fútbol en acción, donde aparecían otros personajes como Clementina, Citronio o el robot Imarchi. Un crack mediático Naranjito, que sirvió para dar nombre a toda una generación.

Tras el éxito de España en su mundial, perdón… tras el éxito de Naranjito en su mundial, los mexicanos tenían la difícil papeleta de superar el nivel de los españoles. Y si España había innovado al hacer de su mascota un producto nacional, los mexicanos hicieron exactamente lo mismo. Así nació una mascota con nombre de futbolista moderno, así nació Pique, un picante  chile jalapeño adornado con sombrero mariachi, un bigote puro estilo chicano y los colores del tricolor. 

“El gol es la alegría del mundial 86” proclamaba el simpático Pique, y en aquel mundial se marcaron muchos, y de muy bella factura.

Recordando mascotas llegamos al mundial de Italia 90, y los italianos, con fama de puristas, clásicos y de saber conservar bien las tradiciones, sorprendieron al mundo con unos cubos y una figura inanimada todavía difícil de explicar. Unos cubos pintados de la bandera italiana representaban un cuerpo cuya cabeza era un balón gigante. Muy atrevida la figura, que se llamaba Ciao, que pasaba prácticamente desapercibida, era un logo más que una mascota.

Para el mundial de los Estados Unidos, la Warner tuvo la genial idea de recuperar un animal para hacer de mascota y aniquilar definitivamente el cubismo italiano del mundial anterior. Algo sencillo, un perro, la principal mascota de los humanos, un perro simpático con los colores de la bandera americana. Al simpático perrito le llamaron Striker (no pronunciar straiker) y a muchos nos acompañó en nuestros momentos Coca-Cola.

En Francia 98, nuestros vecinos apostaron por no meterse en líos artísticos y seguir con la tradición animal. Buscaban una mascota con personalidad fuerte y sistintiva, elegre, atrevida y deportiva”. Estaba claro que los franceses querían un gallo como mascota de su mundial, y así crearon a Footix, que no dio opción en el concurso a ninguno de sus rivales.

Y llegó el mundial aquel de Corea y Japón, el primero que compartían dos países, el de los malos arbitrajes, las ayudas, los futbolistas con cresta o el ridículo pelo de Ronaldo. El mundial ya empezó con aberraciones al presentar a su mascota. Sus mascotas, que eran tres. Tres monstruos de colores de los que ya uno intuía que no eran de fiar. Ni siquiera llevaban prendas deportivas, ni siquiera venían con balón. Ato, Kaz y Nick habían conseguido su nombre gracias a la multinacional de hamburguesas McDonald’s y parecían unos extraterrestres venidos del país del negocio a introducirse en el mundo del fútbol. Vaya tres personajes… con ellos empezó todo definitivamente. 

Los siguientes mundiales ya no fueron de nuestro interés.

En 1991, en pleno apogeo de las mascotas, y con la reciente conversión de los clubes de fútbol en sociedades anónimas deportivas, es decir, en empresas, la Liga de Fútbol Profesional nos presentó a Goli, un perro vestido con un uniforme rojo y verde dispuesto a ganarse la simpatía de los aficionados de toda España. Antonio Baró en su presentación allá por diciembre de 1991, dijo “lleva una camiseta roja y un pantalón verde, porque no viste así ningún equipo del mundo”. Así pues, Goli se vistió de nuestros vecinos portugueses para derrochar simpatía por estos campos de España, se ganaba el corazón de los niños con su derroche de energía canina y su alegría. Un producto que aterrizó en cada estadio al estilo NBA y que tuvo sus momentos de gloria cuando los alevines lo sometían a unos disparos a portería en un concurso que hacía el Canal + en los descansos de sus retransmisiones. 

Goli fue todo un pionero. Al que siguieron mascotas más modernas como Rojillo, Pepe Zorrillo o el murciélago ese del Valencia que asusta a los críos más peques que intentan huir de él en las fotos. 

Con más pena que gloria pasó Goli por la Liga, tuvo su momento, salió en colecciones de cromos, de pins y fue la imagen de muchas cosas y artilugios.

Odio el Fútbol Moderno

Texto extraído del libro Odio el Futbol Moderno. Editorial Planeta 2018.