Protomerchandising y realidad paralela (II)

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Con más pena que gloria pasó Goli por la Liga, tuvo su momento, salió en colecciones de cromos, de pins y fue la imagen de muchas cosas y artilugios. Pero si hay una colección que disfrutamos todos  los nostálgicos, esa fue la exitosa “Caricaturas de Futbolistas Famosos” de Panrico, es decir, el álbum de los cromos del Bollycao. Aquellas caricaturas de la Liga eran geniales y alegró el día a día a una generación de niños adictos al bollo industrial de chocolate durante la temporada 90/91. 

Pardeza, Zubi, Conte, Koeman, Futre, Míchel, Ochotorena, Pepe Mel, Bakero o Zubizarreta eran parte de aquellos 90 adhesivos diferentes  sobre los mejores futbolistas de la Liga. El de Juan José del Cádiz, era una auténtica joyita. Un álbum precioso, hoy objeto de culto, además te lo regalaban en los kioskos y podías pedir los que cromos que no te faltaban para completar el álbum al señor de Panrico. 

Otros cromos que molaban era los que también regalaban los del AS cada domingo en su suplemento a color. Un álbum de la Liga muy completo, y solo tenías que comprar el AS cada semana para completar la colección, fácil, bonito y cómodo. Antes el AS molaba más, hablaban de otros equipos que no fuera el Real Madrid y hasta traía información de otro deportes. En AS Color, que salía los domingos además podías leer buenos artículos y buenas entrevistas.

Eso sí, un año les dio por hacer un álbum de la Liga un poco chustero: por una parte venían solo una foto de un once de los equipos  de primera y segunda, y por la otra Paco Gento que ya era todo un señor mayor, te enseñaba trucos para mejorar tus condiciones como futbolista. Aquel álbum fue como diría Ramón Mendoza “una auténtica castaña”.

Si los del AS se lo curraban con los adhesivos, los del Marca revolucionaron a los chavales, y a los mayores con la Liga Fantástica Marca. Una revolución total que alcanzó un éxito rotundo. A mitad de verano el Marca publicaba en sus páginas una lista de todos los futbolistas de Primera División. Todos tenían  un valor por defecto, y como se te asignaba un presupuesto tenías que construir un equipo basándote en tus conocimientos balompédicos, pues con los partidos de Liga vendrían las puntuaciones. Enviabas una carta al señor del Marca con la ficha completada de tu equipo, incluso le ponías un nombre, por ejemplo El Inter de Miguel, y a jugar. Habían familias que jugaban con más equipos que integrantes tenía la prole. El momento más feliz, era cuando recibías el sobre con tu plantilla para empezar la temporada. Los de Correos no darían abasto con tal revolución, el fénomeno Liga Fantástica del Marca fue impesionante y ha evolucionado en los comunios, biwengers y otros juegos actuales. 

No había lunes que no miraras las puntuaciones para ver como iba tu equipo y si salía entre los primeros puestos. 

Liaño, Diego, Martagón, Zygmantovich, Julio Llorente, Donato, Aldana, Mijatovic, Kodro y Carlos… si todavía nos acordamos de nuestro equipo, ¿o no?

Marca antes era un diario casi excelene, cuando no era tan merengue y no rearbitraba las jugadas polémicas siempre en favor de su equipo. Era como el diario de todos, y de muchos deportes, y además nos premiaba con detalles como las guías de los mundiales (impresionante la de Estados Unidos 94) o la maravillosa Guía de La Liga, que era una impresionante base de datos para no perder detalle del campeonato nacional.

Pero para seguir la Liga y ser el más sabiondo del lugar nada como el calendario de bolsillo Dinámico.
Corría el mes de agosto de 1949 cuando Tomás Tocino, dueño de una pequeña imprenta zaragozana, se encontraba con poco trabajo que encargar a sus empleados. A falta de algo más de un mes para que comenzara el campeonato de Liga, se le ocurrió una idea muy simple: lanzar un calendario de bolsillo con todos los partidos de Primera División, Segunda y Tercera. Apenas diez hojitas grapadas, una tapa de cartón ilustrada con un gran rótulo, ‘Dinámico’, y un precio unitario de 2 pesetas.
Tomás Tocino inventó así un maravilloso objeto de colección y con gran tirada especialmente en los 70. Después vino el Superdinámico con las plantillas completas con fotografías, monográficos sobre la selección nacional o la Copa del Rey, estadísticas rebuscadas, resúmenes de campeonatos pasados, categorías inferiores…
Un maravilloso calendario de bolsillo, objeto de culto para los coleccionistas, que hoy lucha por sobrevivir.

Los cromos formaban parte de nuestro día  día, y podíamos pasar horas contemplando nuestra colección, repasábamos todos los nombres de todos los equipos. Aquellas fascinantes colecciones de Ediciones Este o Panini, mucho mejores que las modernas.

Buenos recuerdos nos traía la revista semanal Don Balón, también ya objeto de coleccionismo. Una revista semanal no partidista con buenos artículos, entrevistas, fotos y seguimiento internacional. France Football, Onze Mondial, Guerin Sportivo o El Grafico, también eran publicaciones futboleras con un encanto especial, tesoros.

Los nuevos horarios de la Liga han deteriorado el Carrusel Deportivo, aquí en España seguimos con el empeño de que ningún partido de Primera se juegue a la misma hora, eso a quitado emoción a nuestras tardes de transistor donde el pitido del gol no cesaba… pit, pit, pit, pit, gooooool en el Heliodoro Rodríguez López… uff, y adiós a la ronda informativa. 

Muchos somos los que añoramos los programas de antaño también en televisión.. Aquellos resúmenes de Estudio Estadio que eran eso precisamente, resúmenes del partido, no saraos ni circos buscando la polémica con un montón de comentaristas demasiado exaltados que solo quieren contentar la opinión de los suyos al tiempo que parece que quieran fomentar el hooliganismo o el aficionado inculto del fútbol. Estadio Estadio no dedicaba más tiempo a un partido que  a otro, en poco más de treinta minutos repasaban la jornada sin dar opiniones ridículas, respetando la actuación arbitral y alejándose del amarillismo que hoy predomina en todos los programas de fútbol. Ya ni siquiera ves los goles. En qué lado de la cabeza le queda mejor la ralla a Cristiano Ronaldo o el flamante tatu de Messi tienen más espacio que un partido vital para ver que equipo ascienda a la máxima categoría. 

Manolo Lama ridiculizó a un pobre mendigo en un partido europeo del Atlético de Madrid. Precisamente en una final de la UEFA ante el Fulham en Hamburgo en 2010. Algo humillante, penoso y que causó verdadera vergüenza ajena en uno de los hechos más denunciables de la historia de nuestro periodismo. Pero que íbamos a esperar de un tío que hizo una campaña nunca vista antes en contra de Luis Aragonés durante casi cada día desde que el sabio decidió no convocar a Raúl. 

Quizás la mayoría de aficionados al fútbol preferimos que nos hagan un breve y conciso  repaso al deporte en general como hacía aquel programa llamado + Deporte, que además no necesitaba que apareciera la jeta de ningún pseudoperiodista delante de la cámara dando su opinión de fútbol de bar. Ahora tenemos que aguantar cada día de la semana la editorial de Pedrerol y su óptica del fútbol, un teatro jocoso, prepotente y que roza lo patético donde él es el protagonista principal. Y por las noches su Chiringuito de cotorras, un programa de fútbol que sigue los mismos patrones que uno del corazón, asco.

Las televisiones autonómicas tuvieron también programas futboleros mucho más serios y profesionales que la selva de personajes que tenemos ahora en cualquier televisión pública o privada.

Más robinismo y menos roncerismo.

 Y es que si hay un programa que marcó la infancia de los que muchos hoy somos mayores fue aquel Día Después que no nos perdíamos ningún lunes cuando se acababa de hacer de noche. Empezó a emitirse un día de octubre de 1990 con Nacho Lewin como presentador y Jorge Valdano como comentarista, y cuando el argentino aceptó entrenar al CD Tenerife, su lugar lo ocupó  Michael Robinson y el programa ganó en simpatía. Fue un trabajo extraordinario que enganchó a millones de futboleros, un mix de humor, buenos reportajes, romanticismo, información, análisis… un completísimo programa que para muchos era una escuela de fútbol.

Con el tiempo el programa fue evolucionando, pero sin duda en los ’90 alcanzó su mejor nivel. 

No le debemos a Robinson solo el que ha sido uno de los mejores programas de fútbol que hemos conocido, sus Informes Robinson son oasis dentro de un “periodismo” cutre y manipulado. Además, Michael Robinson fue la imagen del mejor manager de fútbol que existió y existirá, por que nunca se podrá volver a hacer algo semejante al PC Fútbol.

Odio el Fútbol Moderno