Fútbol pandémico. Zurdita de Oro

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Miquel Sanchis

En noviembre de 2004 un solitario gol de Asier Del Horno valió para que la España de Luís Aragonés venciera a la Inglaterra de Sven-Göran Eriksson en un partido amistoso disputado en Madrid. En aquella época, en la Liga disfrutábamos de los mejores años de un tal Ronaldinho y en noviembre de 2004 aquel Barça del brasileño se imponía por 3-0 al Real Madrid de los galácticos y se prevenía un nuevo ciclo con el que llegarían los primeros éxitos del club azulgrana en el nuevo siglo. Parece que fue ayer, si hasta hacía ya años que habían caído las torres, y en los bares todavía resonaba el Dragostea Din-Tei de los moldavos O Zone y aquella bachata llamada Obsesión de los hermanos Santos, que se habían puesto de moda en aquel verano, parece que fue ayer, nunca se me fue el estribillo.

Fue en esas fechas que nació en Durango (México) “Zurdita de Oro”, que ayer debutó en Primera defendiendo la camiseta del Real Mallorca con 15 años y 219 días. «Zurdita» es todavía imberbe, y todavía virgen en muchas cosas, pero con él ha llegado de nuevo el futbolista con pelo mullet y eso es una alegría para nosotros los puristas, que nunca hemos olvidado los regates, desbordes y estilosas conducciones de otro zurdo variopinto. Porque ayer muchos nos acordamos del inglés Chris Waddle, y también del «caño» Ibagaza porque “Zurdita de Oro” tiene también un aire al fabuloso futbolista argentino. 

Y es que ha vuelto el fútbol, señoras, hace ya unas semanas, y lo ha hecho a ritmo frenético, sin dejarnos validar nuestros onces del Biwenger, con partidos cada día a lo mundial, a lo NBA, a lo loco, y así algunos viven mejor pero nosotros andamos totalmente perdidos. Pero el fútbol no ha vuelto señoras, el fútbol se fue hace tiempo, mucho antes del 15M en que nos tuvimos que quedar confinados a causa de una cruel epidemia. El fútbol ya hace tiempo que tiene su propia enfermedad, y moribundea desde hace mucho, porque lo que hay ahora es por un lado solo negocio y por otro el moderno tecnofútbol que llevamos denunciando desde hace mucho. 

Ahora más que nunca se está viendo, que la tecnología es un bodorrio que no ha ayudado en nada, que la polémica sigue y que las decisiones que siempre serán arbitrarias e interpretativas caen del mismo lado tanto cuando el mando único lo llevaba el del negro como ahora que hay un montón de gente revisando imágenes tirando rayas y comiendo Ruffles en una inhóspita sala. 

Se nos va  hacer muy larga y bochornosa esta liga que no merecía ganar nadie, llevamos tres jornadas y media, o cuatro, o dos, o cinco (no lo sé, me he perdido) y en cada partido del Barça los madridistas se quejan de las decisiones arbitrales, y en cada partido del Real Madrid los culés se quejan de las decisiones arbitrales. Pero ¿madridistas, culés? no, aquí los que se están jugando realmente la vida son el Leganés, el Mallorca o el Eibar de turno, y también Real Sociedad o Valencia, señoras, aquí los que realmente tienen porqué quejarse son los otros 18. 

Pero el tecnofútbol no afecta solo a los partidos de los dos grandes, se visualiza más eso sí. Apenas vemos partidos modernos pero vimos como cortaron el rollo a la celebración del gol de Guedes (uno de los goles de La Liga) buscando no se qué falta al principio de la jugada que nadie había ni reclamado. Vimos también un mareo de líneas en un Getafe-Eibar, “donde no llega el ojo humano llega el V.A.R.” titulaba todavía algún medio, y yo me pregunto señoras, ¿qué ventaja gano de estar un milímetro adelantado entre dos defensas sitaudos a dos metros de mi cada uno? ¿Realmente es ese el fútbol que queremos? Nos vamos a perder mucho, pero mucho. Vimos también penaltuchos y expulsiones de chichinabo, como no, el pan nuestro de cada jornada en este tecnofútbol moderno.

Así que sin público ha vuelto el negocio y el circo. Las casas de apuestas y las televisiones tenían que chupar y ha tenido la necesidad de volver un carnaval postizo con sonido del FIFA. Da miedo pensar si esto solo es el principio para alejar definitivamente al público de los estadios ¿os imagináis?  Ya dijimos hace años que el futuro del fútbol son palcos VIP con millonarios follando y tomando mientras ven partidos en directo, nos llamaron locos (y perturbados) pero hoy casi cada nuevo estadio top que se fabrica mete ya un hotel y suites de lujo entre sus gradas. Se nos irá San Siro, construirán un distrito deportivo y por supuesto comercial, cosas del fútbol moderno. 

Qué sí, que nos hemos aburrido en este tiempo, que igual yo mismo he delirado, que igual sigo teniendo miedo, señoras. Además veo a todos los equipos supermal, los de arriba, los del centro y los de abajo, igual soy yo eh, que sigo con mi depresión agorafóbica. Pero ayer me vino algo de esperanza en lo que al juego se refiere, a los desbordes de Vinicius y Ansu Fati, (a Cazorla todavía lo disfruto pero se que se me irá pronto), se nos ha unido un niño prodigio que avanzamos que nos va a hacer disfrutar mucho con su zurdita de oro. Es el mexicano-argentino Luka Romero uno de esos futbolistas con el que vamos a disfrutar mucho tiempo, es rápido, desborda, desafía, tiene un potente cambio de ritmo y una prodigiosa pierna izquierda. La va a romper, y de aquí 5 años cuando sea virgen ya de muy pocas cosas tendrá todavía 20 años y 219 días, y de aquí 10 años tendrá 25 años  y 219 días, asusta pensarlo. De momento solo le pedimos que se atreva, en cada partido que juegue, en cada balón que toque, que se atreva a hacer lo que hace en las inferiores del Mallorca y de Argentina, y un consejo, que no se corte nunca el pelo. 

Técnica mixta, dibujo de mierda, moderno y antiguo.