Marcelo Pereira Surcin, «Marcelinho Carioca»

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La Denilsonmanía llegaba a Sevilla por estas fechas de 1998, y es que durante la década de los 90 muchos equipos aspiraron a tener su estrella brasileña, algunos salieron bien, otros no tanto. El Valencia, por ejemplo, tuvo más de una estrella estrellada procedente del país de la samba, y en 1997 anunciaba el fichaje de Marcelinho Carioca por 1.200 millones de las antiguas pesetas, una pasta considerable.

En la época en que los cromos eran penosos y se anunciaba cualquier fichaje a bombo y platillo, llegó Marcelinho «el pie de ángel» a revolucionar al conjunto de la capital del Turia, con el aval de experto lanzador de faltas a lo que ayudaba su pequeño pie de talla 37. Durante las semanas de negociaciones entre Corinthians y Valencia, Canal 9 se hartó de sacar golazos del mago brasileño, casi todos de golpe franco.

Era la temporada 97/98, y al final el astro brasileño fue uno de los más grandes pufos que conoció Mestalla. Jugó cinco partidos, no marcó ningún gol y retornó pronto a Brasil. En su país, volvió a destacar en Corinthians, incluso fue considerado campeón del mundo a nivel de clubes en aquel mundialito que se disputó en el 2000. En el Timao sí logró sacar a relucir su talento y sus jugadas improvisadas de fantasía y se convirtió en leyenda del club. Con el cambio de milenio fue pasando por varios clubes brasileños, incluso jugó en Japón y tuvo otra aventura europea en el Ajaccio francés, tan exitosa como la anterior en Valencia y finalmente se retiró en 2009 en el Santo Andre de Sao Paulo.

Tras colgar sus pequeñas botas, Marcelinho hizo incursión en la política, es miembro del Partido Socialista Brasileiro y ha sido candidato a diputado y a concejal del Ayuntamiento de Sao Paulo, aunque tampoco ha tenido demasiado éxito en su faceta política.

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