Nicolas Sébastien Anelka

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Ya hablaremos otro día del Atlético Tordesillas de Chuchi Macón porque, a pesar de todo lo que está sucediendo en el planeta, hoy vuelve la mal llamada Champions League con un partido entre dos gigantes del fútbol moderno, el Manchester City de Guardiola y el Real Madrid de Zidane. Este partido nos trae a la memoria a un exfutbolista que vuelve a estar de moda gracias a Netflix, Nicolás Anelka «el incomprendido», que vistió ambas camisetas y recientemente a estrenado un docu que está muy bien, pero donde quizás hay demasiada excusa y lavado de imagen.

Hijo de dos martiniqueños que migraron a Francia, Nico creció en Trappes, una comuna cerca de Versalles donde ya de crío sobresalió en la práctica de cualquier deporte. Se decantó por el fútbol, e ingresó en la prestigiosa escuela de tecnificación INF Clairefontaine, de donde también han salido cracks como Henry, Trezeguet o Christanval. 

Con tan solo 16 años fichó por el PSG y Luis Fernández lo hizo debutar en un partido contra el Mónaco. Por su velocidad, zancada y capacidad para desequilibrar, se convirtió en una de las mayores promesas del fútbol europeo y el Arsenal de Wenger se hizo con sus servicio en 1997. En Londres los comienzos fueron duros, pero en su segunda temporada se afianzó como titular y sacó a relucir su talento en el viejo Higbury. Pero también mostró su carácter, por ello Arsene Wenger aseguró tras sus traspaso al Real Madrid en 1999 que el equipo blanco había comprado un montón de problemas. 

Vino como un delantero de futuro, como el delantero más prometedor que había en el mercado, sin embargo le costó adaptarse a un grande como el Real Madrid y a la Liga española y no marcó su primer gol con la camiseta blanca hasta pasados cinco meses. Fue contra el Barcelona, porque Anelka no marcó mucho, pero supo escoger el momento, cuando más criticado era, cuando se le comparaba con un Tamagochi en el programa de El Informal, apareció el francés para marcar dos goles decisivos al Bayern en semis de la Copa de Europa, uno en la ida y otro en la vuelta, siendo clave para la consecución de la octava Copa de Europa. 

Tan solo estuvo un año en Madrid, el PSG lo quiso repescar y pagó un buena cantidad de dinero al Real Madrid que recuperaba el pastizal invertido en un jugador que parecía demasiado distraído. El pequeño Nicolas, pasó a convertirse en uno de esos futbolistas que van cambiando cada año de club, con demasiados altibajos a lo largo de su carrera. Jugó en Liverpool, Manchester City, Fenerbahçe, Bolton, Chelsea, Shangai Shenhua, Juventus, West Brom y Mumbai City de India, donde se retiró en 2015. 

Con la selección francesa ganó la Eurocopa del 2000, y jugó también la Euro del 2008 y el mundial de 2010, donde tuvo un fuerte enfrentamiento con el seleccionador Raymond Domenech y fue expulsado de la selección.
Aquello desencadenó un escándalo brutal, «si quería suicidarse, debería haberlo hecho solo, no con nosotros» dijo Nicolas Anelka. Un tipo muy suyo, que hoy no se perderá el City-Real.

Cromo Ediciones Este Anelka Real Madrid