Pequeños pero matones (parte II)

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Miquel Sanchis/Carlos Roberto

Pequeños, rechonchos y cabezones. Astutos, eléctricos y oportunistas. Creativos, intensos y luchadores. En el fútbol español abundó una especie protegida hoy en peligro de extinción, un sin fin de delanteros (seguro que nos dejamos a alguno de iguales características) repletos de talento que hacían magia cuando se acercaban al área rival. Habilidosos atacantes incordiantes y engorrosos, ninguno de ellos gozaba de un gran físico y ninguno triunfó en el Real Madrid o el Barcelona, aunque cualidades tenían de sobra para no estar siempre a la sombra de Butragueño, Salinas, Alfonso o Kiko. No recordamos goles en la selección de estos once monstruos del balón con las piernas sin depilar, pero a finales de los 80 y principios de los 90 un tipo de delantero autóctono rompía los marcadores de la época. Odio el Fútbol Moderno repasa a once delanteros cinco estrellas que no tenían nada que envidiar a cualquier delantero de la época por el que se pagaba un buen puñado de millones de pesetas. Hemos escogido a once pequeños pero matones, once maravillas cuyos goles recreábamos en el patio del colegio, once atacantes feroces.

Siempre con el gol entre sus cejacas, estos menudos futbolistas nos hicieron vibrar. Protestones e incansables, veloces, y rateros cazagoles, inesperados romperedes: Eloy, Pardeza, Carlos, Manolo, Onésimo, y también Claudio, Sabas, Higuera, Juanele, Felipe o Cuéllar. Artistas sin complejos de la época, y nos dejamos a alguno de la misma calaña, por ejemplo Juan Sánchez o Paco Salillas, los Nino antes que Nino, rebeldes de otro fútbol.

Lo tenía todo Paquete Higuera, capacidad de desborde, dribbling, buen golpeo de balón, gran remate, entrega, velocidad y mucha efectividad; características que le convirtieron en uno de los delanteros más peligrosos de la Liga. 
Natural de un pueblo de Cáceres, Higuera se formó en el Real Mallorca, club con el que debutaría en 1983 y con el que jugaría hasta 1988, año en que fue traspasado al Real Zaragoza. En Zaragoza jugó 10 temporadas, 10 maravillosos años donde se convertiría en una de las referencias del equipo y con el 10 a la espalda conseguiría una Copa del Rey y una Recopa. En 1997 fichó por el Puebla mexicano, donde coincidiría con otros delanteros de esa época, Carlos Muñoz, y su gran amigo Miguel Pardeza. Tras la aventura mexicana volvió a España y colgó las botas en el Xerez.
Es curioso que un futbolista con sus cualidades tan solo jugara 6 partidos con la selección ya que tenía condiciones de gran delantero. Una de sus obras maestras la realizó en el Santiago Bernabéu, con un golazo en que se la picó a Buyo con un recurso de crack mundial, se giró a la grada y dijo «esto es un gol». Ha seguido vinculado al fútbol desde el Club Joventut Mallorca,

El madrileño Juan Sabas jugó para el Rayo Vallecano y Atlético de Madrid antes de recalar en el Betis de mediados de los 90. Sabas era un ratón de área, un delantero molestón y muy inteligente. Sus desmarques, y su lucha constante lo convertían en un genial revulsivo y a menudo era utilizado para desatascar cerrojos. Si la tenía cerca la metía adentro. Con el Atlético de Madrid ganó dos Copas, siendo clave en la final de 1991 contra el Mallorca. Mucha velocidad, desparpajo y definición, y con la misma energía que jugaba celebraba los goles, en carrera buscando las vallas que lo separaban de la afición, con los brazos abiertos buscando a los suyos, lo que toca. Jugó también en el Merida, Albacete, Balompédica Linense, Ciudad de Murcia y Hércules antes de retirarse en el Pegaso Tres Cantos. Y como entrenador comenzó como asistente de Abel Resino y después ha dirigido a varios equipos, actualmente está en el Córdoba. Nunca recibió la llamada de Javi.

Natural de Manises (Valencia), Claudio Barragán se formó en el Levante, club con el que debutó en Segunda siendo casi un niño y compartiendo vestuario con una leyenda como Johan Cruyff. En 1984 fichó por el Elche donde completaría buenas campañas y debutaría en Primera, y en 1989 fichó por el Real Mallorca.
En 1991 llegó al Deportivo, donde vivió sus mejores años, al formar parte de un equipo de leyenda compartiendo delantera con el brasileño Bebeto. De aquella época lo recordamos marcando goles como churros, y alguna celebración curiosa, como la de poner una rodilla en el suelo e imitar con la mano los gestos de un espadachín. 
En 1995, con la llegada de Toshack, termino su ciclo en A Coruña y fichó por la UD Salamanca, donde estaría un año antes de volver al Elche, para colgar las botas ya en el nuevo milenio. Era un delantero también de mucha entrega, peleón, tenía buen remate, y era un auténtico peligro dentro del área, lo que le valió jugar 6 partidos con la selección española. Ahora que ya no puede rematar balones con el tupé, es entrenador, y ha dirigido al Elche, Ponferradina, Cádiz, Mirandés, Hércules y actualmente está en el Recre. ¡Qué peligro tenía Claudio!

Natural de Astorga, Felipe Miñambres pasó por el Atlético Astorga y el Zamora antes de recalar en el filial del Sporting de Gijón en 1985. Debutó en el primer equipo sportinguista dejando muy buenas sensaciones. Era un centrocampista ofensivo, que también podía jugar de delantero. Era creativo e inteligente, habilidoso y tenía un buen golpeo de balón. Además era de esos jugadores que no paran de hablar dentro del terreno de juego, con árbitros, compañeros, rivales, jueces de línea, recogepelotas… Felipe era un futbolista que charlaba con todos.
En 1989 fichó por el CD Tenerife, y se convirtió en el líder de un equipo que practicaba un gran fútbol y que dejó innumerables partidos para el recuerdo. Como aquel contra el Auxerre (cuando la UEFA era una competición interesante) donde Felipe marcó uno de los goles más importantes de su carrera. También marcó uno al Olympiakos desde su casa.  347 partidos disputó Felipe Miñambres con la camiseta del Tenerife, y tal era su nivel que llegó a ser internacional acudiendo incluso a la cita mundialista de Estados Unidos en 1994. 6 partidos y 2 goles son sus registros en el combinado nacional.

Colgó las botas en Santa Cruz en 1999 y acto seguido se puso a entrenar, al Tenerife, al Hércules y a los desaparecidos Alicante y UD Salamanca. También al Lleida y al Rayo Vallecano. En Vallecas cambió y se convirtió en director deportivo del Rayo, su buena visión la usó para realizar buenos fichajes y confeccionar grandes plantillas a coste cero, un trabajo que no pasó desapercibido para muchos clubes importantes de Europa. Actualmente trabaja como director deportivo en el Celta de Vigo, y como todos los que ocupan este cargo, hace una de cal y otra de arena.

También de Mareo, como Eloy y Felipe, salió el indomable Juanele Castaño, natural de Gijón, y conocido como «el pichón de Roces». Se formó en el Veriña Club de Fútbol y de allí pasó a la reconocida escuela gijonesa. En 1990 llegó a la primera plantilla del Sporting, y no tardó en mostrar su talento natural. Era un delantero menudo pero exquisito, técnico, con arte y con magia, que deleitaba con sus regates, sus conducciones y un elegante toque de balón. Sus golazos y jugadas de fantasía le abrieron las puertas de la selección y acudió al mundial de USA 94, aunque el maestro no le dio la oportunidad de jugar tan solo un minuto. Tras el mundial, fichó por el Tenerife, que por aquel entonces era un equipazo, y sus goles fueron claves para llevar al equipo chicharrero a realizar una temporada histórica, llegando a jugar las semifinales de la UEFA (cuando la UEFA era la UEFA). Tuvo buenos años en Tenerife, pero no pudo evitar el descenso de 1999, y Juanele partió rumbo a Zaragoza donde volvió a rendir a muy buen nivel y consiguió dos Copas del Rey (2001 y 2004). A partir del año 2004, jugó en equipos más modestos, fichó por el Terrassa cuando el club catalán militaba en Segunda y era dirigido por Lillo, y después pasó por Avilés Industrial, Atlético Camocha y se retiró en 2008 en el equipo de su barrio, el TSK Roces. Tras su retirada, Juanele ha sido noticia en varias ocasiones por tristes capítulos derivados de su enfermedad, una bipolaridad que apareció cuando todavía era futbolista. Una lástima.

Ángel Cuéllar era un delantero superlativo, un mago, que tenía cosas de Romario, que tenía cosas de Van Basten, que estaba destinado a triunfar, pero que desgraciadamente Angelito es recordado por la grave lesión que sufrió en su primer partido con el Barça, club al que había llegado con 22 años y en plena forma después de hacer grandes temporadas con el Real Betis y llegar a ser internacional. El Barça lo tuvo claro, y con Johan Cruyff como principal valedor, se pagaron los 500 millones de pesetas de su cláusula de rescisión. En pretemporada se había lucido, realizando un Gamper muy esperanzador.
Pero todo se torció en Zorrilla el 3 de septiembre de 1995, una rotura de ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda le dejó apartado de los terrenos de juego durante seis meses, y ya nunca fue aquel delantero atrevido, creativo e intuitivo que tanto había destacado en un Betis que logró la tercera plaza en parte gracias a sus goles.
Volvió al Betis tras quedarse otra temporada prácticamente en blanco en el Barcelon, y en su segunda etapa en el club de las 13 barras terminó enfrentado con Lopera. 
Después pasó por clubes humildes como Nastic, Levante, Racing de Ferrol, Lugo y finalmente colgó las botas en el año 2008 en las filas del Narón Balompié. Pasó de ser campeón de Europa sub16 con la selección española en 1988, y uno de los delanteros más prometedores de la Liga a, a jugar en cualquier categoría de nuestro fútbol.  Tras su retirada se sacó el título de entrenador y ha sido técnico del Jumilla, pero no le gusta dedicar todo su tiempo al fútbol. Juega al pádel, va al cine, viaja… y disfruta del fútbol modesto, el de verdad. Era puro talento.

Y hasta aquí nuestra serie de ratones de los 90, pequeños pero grandes goleadores, que saben lo que es hacer temblar los templos más sagrados de la Liga. Quién tuviera hoy uno de estos en su equipo, comprometidos todos con el club y con el gol. No fallaban casi nunca, y merecieron un reconocimiento mucho mayor del que lograron. A la sombra de otros, Odio el Fútbol Moderno los tendrá siempre en su memoria.

https://odiofutbolmoderno.com/2020/08/13/pequenos-pero-matones-parte-1/