Iván Luis Zamorano Zamora

Se necesitan Zamoranos hoy en Colonia, se necesitan delanteros batalladores y con definición, y eso es algo que bien sabe la afición tanto del Sevilla como del Inter de Milan, dos equipos que disfrutaron en los 90 de un delantero chileno espectacular, que celebraba los goles como se deben de celebrar, con mucha energía, con pasión, motivando a sus compañeros, enloqueciendo a la afición. Muchos goles suyos se celebraron en Milan y en Nervión.

El delantero chileno llegó a la Liga al fichar por el Sevilla en el año 1990, procedente del Fc St.Gallen suizo, club en el que se encontraba cedido por el Bolonia, donde nunca tuvo la oportunidad de debutar. Recomendado por Vicente Cantatore, llegó a Sevilla, y en el equipo andaluz mostró su garra, su lucha, su gol, y su intensidad en cada partido. En el verano de 1992, Zamorano fichó por el Real Madrid, y como goleador del equipo merengue tuvo altibajos. Pero fue en la temporada 94/95 cuando dio todo un recital de lucha y goles, ayudando al club a volver a conseguir la Liga. Era el Real Madrid de Jorge Valdano, e Iván formó una dupla fantástica con Amavisca. Sin duda, el gran partido de aquella inolvidable temporada fue la manita al Barça. Aquella noche «Iván el Terrible» estuvo sublime. En 1996 Zamorano recaló en el Inter de Milan, donde en 1998 ganaría la Copa de la UEFA, anotando un gol en la final. Jugó después en el Ámerica mexicano y el Colo Colo chileno, donde se retiró. Con la Roja formó una dupla temida en el mundo entero junto a Marcelo Salas, la conocida Za-Sa.

Iván Zamorano ha sido uno de los mejores cabeceadores que ha dado el fútbol, con una capacidad impresionante para permanecer en el aire y marcar los tiempos consiguiendo así fabricar un remate excelente. 
Un especialista del gol, que no se querrá perder esta final de UEFA entre dos de sus ex-equipos y que huele a partidazo de los grandes.

¡Bam-Bam!