Andrés Guglielminpietro

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No hay muchos jugadores que hayan tenido el honor de jugar en Boca y Milan, pero un futbolista argentino con orígenes italianos, y con un curioso apellido casi impronunciable, defendió con orgullo el escudo de estos dos grandes del fútbol mundial, Andrés Guglielminpietro, Guly para muchos.

Aunque en sus orígenes en Gimnasia La Plata jugase de delantero centro, fue el sabio Carlos Timoteo Griguol quien lo convirtió en volante derecho, y con su corpulencia y una poderosa zancada comenzó a destacar en el fútbol argentino. Tanto podía ofrecer en el centro del campo que en 1998 un equipo de los más poderosos de la época se hizo con sus servicios, el Milan de Italia. Allí jugó durante tres temporadas, tiempo suficiente para cortarse el pelo y dejarse un bigote estilo Migueli. También se le recuerda un gol con mucha clase al Atalanta y por su debut en 1999 con la selección.

Su debut con la albiceleste será recordado siempre. Fue un partido amistoso contra la selección de los Países Bajos, y el Loco Bielsa lo metió en el descanso en sustitución del Burrito Ortega. Pero los genios y sus locuras, Marcelo lo volvió a sustituir 30 minutos después para dar entrada a Hernán Crespo y nuestro protagonista salió enfadado del terreno de juego.

«En aquel momento debería haberlo mandado a la c… de su madre. Es más, si me lo cruzo creo que lo mando. Pero debería haberlo hecho hace veinte años, era demasiado educado en esa época», dijo Guly, que además aseguró que nunca iría almorzar con Bielsa.

La vida siguió para él, y tras jugar en el Milan cambió de club pero no de ciudad ni de estadio, al fichar por el Inter de Milan, donde su rendimiento fue de más a menos. Ya con treinta años fichó por Boca Juniors, donde rindió muy bien, aunque un año después aceptó fichar por un club de los Emiratos Árabes para tener un retiro dorado, se arrepintió.

«Me arrepiento. Tuve la posibilidad de quedarme, pero me había llegado un contrato muy importante de Emiratos Árabes. Tendría que haber resignado dinero y seguir. La Bombonera es un monumento al fútbol. Voy mucho y cada vez que entro me da nostalgia y ganas de jugar. Mi abuelo era fanático y cuando un día me dijo que le gustaría verme ahí, llamé a mi representante para que me lleve». Aseguró en una entrevista en el Marca.

Finalmente se retiró en Gimnasia y Esgrima, donde había comenzado su carrera como jugador. Tras colgar las botas, fue ayudante de Diego Simeone en River y Estudiantes, y después ha dirigido a clubes modestos de Argentina. Considera que Diego Simeone es mucho mejor entrenador que Bielsa.