Gerald Mervin Vanenburg

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Con motivo del cumpleaños del PSV Eindhoven nos gustaría recordar a un futbolista espectacular que hizo disfrutar a la afición de la Phillips. En los 80 y 90, los Países Bajos estaban repletos de futbolistas de mucho talento, y entre ellos «Geraldinho» Vanenburg, un futbolista exquisito, por el que bien valía pagar una entrada. 

Vanenburg era un centrocampista creativo con una conducción magistral, que iba apartando rivales a su paso con finos y elegantes amagos. Una cintura de seda le permitía realizar unas fintas que deberían enseñarse en las escuelas. Y realizaba unos cambios de ritmo, siempre con la cabeza en alto, que vencían al rival y lo condenaban a observar como Vanenburg terminaba la jugada en solitario o improvisaba el pase perfecto que nadie había imaginado, si no que le pregunten a Romario, que tan bien aprovechaba las asistencias del futbolista del cabello rizado.

Jugó en el gran PSV Eindhoven que levantó la Copa de Europa en 1988, antes había destacado en el Ajax, donde debutó profesionalmente en 1980. En 1993 fichó por un club japonés, el Jubilo Iwata y en 1997 volvió a su país para jugar en el club de su ciudad natal, el Utrecht. A finales de los 90 jugó en el Cannes y en el Munich 1860 donde colgó las botas.

Un futbolista extraordinario, poco reconocido por no jugar en las grandes ligas, pero con una calidad incontestable. Formó parte de la selección de los Países Bajos en la Euro de 1988 y en el mundial de Italia 90, y en su palmarés cuenta con una Eurocopa, una Copa de Europa, cinco Copas y ocho ligas de los Países Bajos.

Gerald Vanenburg, un futbolista tremendo que rompió muchas cinturas. Crack.