Efemérides futboleras (17s/23s)

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Miquel Sanchis

No habrá Liga sin Messi de momento, ni sin Tebas, ni con público, y con el mercado de fichajes todavía abierto y con un calendario inusual, echó el balón a rodar en el futbol profesional español. Nadie recordará dentro de 40 años lo que pasó en esta fechas, o sí, quizás algún «neoodiador» de poca monta recuerde el debut con gol de Luis Milla, hijo de Milla (Roger no, el otro). Es mitad de septiembre, ha vuelto el cole y las ganas de ir al gimnasio, han vuelto los cromos y los coleccionables, y como cada jueves vuelven las efemérides futboleras de Odio el Fútbol Moderno. Oviedo-Genoa, Ronaldo, Rossi, Kocsis… hay varias que contar.

SEMANA DEL 17 AL 23 DE SEPTIEMBRE

En Oviedo nunca olvidarán la eliminatoria de UEFA contra el Genoa, cuando las competiciones europeas molaban y en primera ronda uno ya podía disfrutar de auténticas batallas. El 19 de septiembre de 1991, el Carlos Tartiere se vistió de gala y los tiffosi genoveses pusieron color a los fondos del vetusto estadio ovetense. Era el partido de ida, y el Real Oviedo venció por 1 a 0 con gol de Bango en un hermoso partido. Bango celebraba así el cumpleaños que había sido el día anterior. El partido en el estadio Luigi Ferraris ya fue otra historia.

El 19 de septiembre de 1926 abrió sus puertas el Nuovo Stadio Calcistico San Siro, uno de los estadios más emblemáticos del mundo. Partidazos, golazos, incidentes surrealistas o conciertos inolvidables han devenido en este templo compartido por Milan e Inter que hoy, al borde de su centenario, está a punto de desaparecer. ¿San Siro Giuseppe Meazza, como le llamas tú?

El 21 de septiembre de 1929 nació el mítico Sándor Kocsis, futbolista húngaro que junto a Kubala, Czibor y Puskas formaron una de las mejores selecciones de la historia. En una mala época para la Europa central, Kocsis se exilió a España y encontró refugio en el FC Barcelona, donde se reencontró con Kubala y Czibor.
Apodado «Cabeza de Oro» en el Barça tuvo tantos momentos de gloria como de frustración. Entre las décadas de 1950 y 1960, ganó entre otros títulos, el oro en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, dos ligas españolas, dos copas del Rey, la Copa de Ferias 1958-60 y además subcampeón de la Copa Mundial de Fútbol de 1954, de la cual fue el máximo goleador con 11 tantos. En 1979 él decidió acabar con su vida supuestamente por miedo a afrontar una larga enfermedad.

Uno de los futbolistas que más ha hecho enloquecer a los aficionados al fútbol nació el 22 de septiembre de 1976,el brasileño Ronaldo Nazario.

Uno de los mejores delanteros que ha dado la historia de este deporte, y que asombró al mundo entero a mediados de los 90 con su potencia y sus goles donde los defensas no podían hacer nada para pararlo. El brasileño era rápido y fuerte, y cuando aceleraba con el balón en los pies nada podía evitar que el balón acabara en la portería.
Muy joven destacó en el Cruzeiro y, siguiendo los pasos de Romario, fichó por el PSV holandés. En las dos temporadas que estuvo en el club de la Philips marcó 42 goles en 46 partidos y se consagró como estrella mundial.
Con todavía 19 años fichó por el Barcelona de Robson, donde realizó unos registros espectaculares, 34 goles en Liga, y dejó jugadas que quedarán en la memoria, como el golazo que marcó en San Lázaro al Compostela el 12 de octubre del 96.

Al final de la temporada, al no entenderse con Núñez para la renovación de su contrato, aceptó fichar por el Inter de Milán, que abonaría la clausula de rescisión, 4.000 millones de pesetas (casi 25 millones de Euros). En Milán siguió haciendo buenos registros en un fútbol con defensas tan duras, pero continuaba sin ganar un campeonato de Liga (en PSV y en Barcelona tampoco pudo).
Llegó aquella final de la Copa del Mundo del 98, y aquel ataque de ansiedad que le dejó debilitado para la final donde Francia barrió a Brasil. Sus problemas serios vinieron con las lesiones en el Inter. Se rompió el tendón rotuliano y estuvo mucho tiempo sin jugar.

Sin embargo, el Fenómeno, resurgiría en el mundial de Japón y Corea de 2002, con aquel peinado moderno y ridículo, y además se proclamaría campeón del mundo, siendo la figura del torneo.
Florentino Pérez lo fichó aquel verano para su Real Madrid de los Galácticos. El debut contra el Alavés fue mágico, y en Madrid conseguiría ganar dos ligas, aunque resulta sorprendente que nunca pudiera ganar una Copa de Europa. 
A medida que pasaban los años su silueta iba en aumento, y ya con más peso que fútbol, fichó por el Milan en 2006, y se retiraría en el Corinthians. Ronaldo Luiz Nazairo de Lima, un futbolista enorme.

Otro crack que despuntó en algún mundial fue el italiano Paolo Rossi, nacido el 23 de septiembre de 1956. Pablito fue un gran delantero, marcó 20 goles en los 48 partidos en que fue internacional. Ganó Liga, Copa, Recopa, Copa de Europa y en 1982 fue campeón del mundo, máximo goleador del mundial, capocanonniere y balón de Oro. 
Durante su carrera jugó en el Como,la Juventus, el Milan, el Perugia, el Vicenza y el Hellas Verona, donde se retiró en 1987. Era un goleador con mucho instinto y del que dicen que nunca sacó un codo a pasear. Se pasó de listo con las apuestas eso sí, y cuando cumplió su sanción se convirtió en el hombre del mundial 82, un perla.

Paolo Rossi enloquecía San Siro, como ya hemos dicho en peligro, y moribundo estuvo muchos años el Luis Sitjar de Mallorca, que abrió sus puertas con el nombre de Es Fortí el 23 de septiembre de 1945, en un partido de Segunda División contra el Xerez. Muchos recuerdos del estadio del Real Mallorca, donde se disfrutaba de un auténtico ambiente de fútbol hoy muy añorado.

Nos hacemos mayores nosotros, las efemérides no cambian, y con el tiempo cada vez son más añoradas. Míticos estadios derruidos, futbolistas con carisma, partidos de otra época: odio el fútbol moderno.