Ronaldo Luís Nazário de Lima

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Hoy cumple 44 años uno de los delanteros más letales de todos los tiempos, el gran número 9 de los videojuegos, un futbolista único e irrepetible, en la actualidad presidente del Real Valladolid, el gran Ronaldo, el fenómeno. 

En el verano de 1996 llegó al Barcelona después de triunfar en el Cruzeiro y en el PSV Eindhoven. Todos hablaban maravillas de la gran promesa del fútbol mundial, y al delantero no le costó acoplarse a la Liga a pesar de su juventud, tenía todavía 19 añitos cuando fichó por el Barça. Probablemente nunca hemos visto un futbolista tan espectacular en su primera temporada en España. Marcó 34 goles, dejando algunos de bella factura, de los que nunca olvidaremos, como aquel al Compos, o al Valencia, su dribling ante Delfí Geli.

Era un delantero con una arrancada espectacular, imparable cuando encaraba portería y con una magnífica definición. Su desparpajo en el campo contrastaba con la timidez propia de un recién llegado, tan joven, fue toda una revolución.

Tras su año en Barcelona y consagrado como estrella mundial, el entonces presidente del Inter, Massimo Moratti, un magnate del petróleo al que le gusta pensar que es hippie, tiró la casa por la ventana y pagó su cláusula de rescisión para llevarlo al calcio. En el duro campeonato italiano de los 90 sobresalió como siempre hacía, y dejó aquel gol espectacular en una final de UEFA ante la Lazio. Pero llegó el mundial del 98, y aquella final que el astro brasileño jugó como jugó, y después las lesiones de gravedad, que apartaron a O Fenómeno demasiado tiempo de los terrenos de juego. 
Volvió a ver la luz en 2002, en aquel mundial en el que se hizo un peinado moderno pero en el que se vio de nuevo al gran delantero que esta vez pudo levantar la Copa del Mundo. 

Justo después lo fichó el Real Madrid, y Ronaldo volvió a sonreír, volvió a un campeonato que le venía como anillo al dedo y marcó más de 80 goles en liga en sus cinco temporadas de blanco, a pesar de que un hipotiroidismo iba cambiando su físico. 

Jugó después en el Milan, y colgó las botas en Corinthians en 2011, muy pasado de peso, pero con esa sonrisa tan característica que nunca pierde.

¡Felicidades crack!

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