Ramón Suárez del Valle, «Monchu»

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El 28 de septiembre de 1992 Diego Maradona se presentaba como futbolista del Sevilla en un partido amistoso contra el Bayern de Munich disputado en un Sánchez Pizjuán ilusionado con ver al nuevo ídolo de la afición. Eran tiempos de Super Nintendo, y en aquel Sevilla de Bilardo además del astro argentino destacaban hombres como Diego Simeone y el croata Davor Suker. En aquel partido disputado hace ya casi treinta años, un delantero asturiano se unió a la fiesta aportando dos goles, el asturiano Monchu. Venció el Sevilla por 3 a 1, en un partido que muchos recordaréis.

Monchu había llegado al final de ese verano a Nervión, casi al comenzar el campeonato liguero, algo que no sentó muy bien en Gijón, pese a que dejó 170 millones de la época en la caja del Real Sporting. Delantero espigado que siempre andaba cerca del gol, el de Luanco había crecido en Mareo y venía de destacar por fin en el primer equipo del Real Sporting después de unas cesiones al U.P.Langreo, Recreativo de Huelva y Avilés Industrial. En el Sevilla de Bilardo jugó como acompañante en ataque del croata Davor Suker y aunque no tuvo registros de crack se hizo un hueco en el once titular durante unas temporadas. Además, coincidió con Monchi, y nombrar a los dos futbolistas seguidos producía cierto placer en el paladar, como cuando el Elche tuvo la delantera ambulancia (Nino-Nano).

Estuvo en Sevilla hasta 1996, anecdótico fue que precisamente a Monchi le tocó ser el relevo de Maradona en su último partido como sevillista, aquel que el argentino cogió un cabreo impresionante con Bilardo al no aceptar la sustitución. Si el asturiano se lució en el debut de D10s en el Pizjuán, el destino lo convirtió también en el actor secundario del último partido del Pelusa, cosas del fútbol y de la vida.

En 1996 fichó por el Real Mallorca y en 1998 todavía formaba parte del plantel que llegó a disputar una final de Copa de la mano de Héctor Cúper. Volvió al Sporting en 1998 para intentar ayudar con sus goles a que el equipo volviera a la Primera División, pero se tuvo que retirar a la edad de 31 años por problemas cervicales crónicos.

A pesar de todo pudo seguir vinculado al fútbol, ejerciendo labores de entrenador tanto en la selección asturiana, como en el Real Sporting y en la Escuela de Deporte de Avilés.

Hoy al Sevilla le vendrían bien dos goles de Monchi.

Cromo Monchu Ediciones Este