Osvaldo César Ardiles

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Osvaldo Ardiles debutó en la primera división argentina tal día como hoy de 1973, vamos a recordar a «Ossie», un talentoso futbolista argentino que tuvo que tomar decisiones difíciles durante su carrera.

Cordobés de nacimiento, Ardiles era un futbolista pequeño y delgado que se hacía enorme con el balón en los pies. Sobrado de clase, técnica y visión de juego, partía desde la medular y organizaba las jugadas ofensivas. Como buen cordobés, dominaba el arte del regate (el dribbling que dicen en Inglaterra, la gambeta que dicen en su Argentina) y conducía el cuero con elegancia, soltando un autopase o tirando un caño al primero que osara arrebatarle el esférico.

Debutó con Instituto Central Córdoba, junto a su amigo Mario Alberto Kempes (con el Matador conectaba tanto dentro como fuera del terreno de juego) y después pasó a jugar a Belgrano y Huracán, donde destacó como pilar de un equipo histórico. En 1978 se proclamó campeón del mundo con Argentina y se concretó su fichaje por el Tottenham Hotspur inglés, que también firmó a su compatriota Ricardo Villa. Ambos tuvieron un papel fundamental en los Spurs, pero tuvieron que salir del club en 1982 debido a los acontecimientos bélicos entre Argentina e Inglaterra por las Malvinas. Osvaldo Ardiles salió entonces, y de manera temporal, hacia el Paris Saint-Germain, y tuvo que tomar una decisión muy importante: renunciar a jugar definitivamente en Inglaterra como medida de protesta o seguir en un campeonato, un club y un país en el que se había sentido muy a gusto. De alguna manera decidió separar la política del fútbol:

«Ahí empezó mi lucha interior. ¿Qué hago? ¿Me lavo las manos, me desentiendo del problema o trato por intermedio del fútbol de conseguir un acercamiento, por mínimo que sea entre los dos países? Creo que fue esto último lo que me decidió.»

Desechando ofertas de Italia y España regresó al Tottenham Hotspur, donde ganó la Copa de la UEFA y donde siempre se le trató bien, y allí permaneció hasta 1988. Se quedó después en Inglaterra, para jugar en Blackburn Rovers, Queens Park Rangers y Swidon Town, colgando las botas en 1991.

Se pasó a los banquillos tras su retirada, entrenó a los Spurs, y también a equipos japoneses, a Chivas, al Croatia de Zagreb y a los argentinos Racing o Huracán. Además, siempre se le recordará por aparecer en la película de culto Evasión o Victoria. Hombre de paz.