Ricardo Penella Arias

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Se fue Españeta, y las muestras de afecto hacia el utillero de utilleros llegaron de todo el valencianismo. Fernando, Mendieta, Albelda, Kempes, Camarasa… la gente que más siente el escudo del murciélago tuvo palabras para una persona que «nació y murió por el Valencia». También Ricardo Arias, símbolo y embajador del Valencia que anunció el acuerdo con la familia del fallecido para que sus cenizas descansen en el verde de Mestalla tal como él había deseado.

Un tío auténtico hombre de fútbol Ricardo Arias que se emocionó junto a Bernardo España en muchas ocasiones.

Él fue un hombre de club, gran capitán del Valencia, que debutó con 19 años en Reinosa en partido de Copa frente al Naval, en noviembre de 1976. Muchos años permaneció en el conjunto che, hasta su despedida en 1992. Y estuvo en las buenas y en las malas, en las grandes celebraciones y en los desastres más absolutos. Él marcó el último gol de la tanda de penaltis contra el Arsenal que dio la Recopa de 1980, donde para entonces ya era todo un líder de la zaga y del vestuario a pesar de su juventud. En 1979 Kubala ya lo hizo debutar con la selección española y el mismo año ganó la Copa del Rey tras hacer un partidazo contra el Real Madrid. 

Y es que Arias era todo un Kaiser en el Valencia, donde se desempeñaba como un líbero contundente pero creativo, que iniciaba el juego desde atrás, que entraba sensacionalmente al corte y que melena al viento galopaba por el campo dando muestras de grandeza. Un general que ordenaba a la perfección a los suyos y que solía recurrir inteligentemente a uno de sus pases largos medidos e inesperados, pues no iba Arias exento de técnica. Con más de 600 partidos a sus espaldas con la camiseta del Valencia (que no le importó defender en segunda desechando ofertas de otros equipos) y con el respeto ganado de compañeros y rivales, en junio del 92 se despidió del valencianismo en un amistoso contra el Barça, recién campeón de Europa, al que Ricardo Arias quiso hacer el pasillo. 

“Se lo merece justificadamente como campeón de Europa y también de Liga. Para mí, es un orgullo que venga a mi despedida y me gustaría que este encuentro sirviera para mejorar las relaciones entre los dos clubs que siempre han tenido una rivalidad muy especial».

Después de recibir su merecido homenaje, Arias jugó en Segunda en el Castellón, realizando todavía una gran campaña que fue la de su adiós de los campos de fútbol. 

 Uno de los nuestros, y uno de los exfutbolistas que más estarán sintiendo la pérdida del carismático Españeta.