Mi historia con Club Atlético Osasuna

Natxo Torné

Los que me conocen ya saben esta historia. Para los que no, voy a recordar un viaje que me cambió la vida. Esas cosas que van y vienen, solo fútbol dirán algunos. Y sí, maldito fútbol. No hay nada más genuino. Mi historia con el Club Atlético Osasuna centenario.

Me fui a vivir a Londres y volví a casa, como todo el mundo. Era 2012 y mi amigo Taro me propuso irnos unos días fuera de Barcelona. Ninguno había estado en Pamplona antes, jugaba Osasuna en El Sadar y nos apetecía pintxos, patxaran y Patxi Puñal, la santísima trinidad navarra. Nos sentimos muy bien en Pamplona y los navarros nos parecieron fascinantes. Miguel regentaba un bar en la calle San Nicolás y no hubo un día que faltásemos a nuestra cita con un caldico exteko. Hacía mucho frío y llovía mientras nos perdiamos entre tanto bar.

La satisfacción de comprar la entrada, materializar una gamberrada. Patxi Puñal ya había jugado 464 veces para Osasuna y fue homenajeado. Compramos su camiseta. Venía el Valencia de Soldado y pasó la ley del ex. En el descanso, Taro tenía hambre y nos fuimos a comer algo. Entonces conocí a Sandra. Seis sanfermines después, dos ascensos y dos descensos de Osasuna, idas y venidas entre Barcelona y Pamplona para ambos, decenas de juevintxos y botellas de sidra, más camisetas y bufandas de Osasuna. Sabadell y Girona. Vivo ahora en Navarra. Y me encanta.

Estoy haciendo patxaran casero y aprendiendo euskera. Tengo una cuadrilla, ya sé ir al Sadar sin perderme y sé los horarios de la villabesa. Mejor el Labrit que una discoteca. Siempre miro al sanferminico cada vez que voy al mercado. ¡Y se puede subir a lo viejo en ascensor! Disfruto de ver como en Navarra la gente es de Osasuna y quiere al club. Es una resistencia que no te dará muchas alegrías, la verdad. Pero siempre hay una sonrisa cada vez que te pones algo de Osasuna y sales a la calle o al monte luciendo ese escudo.

¿Para qué quieres ganar algo si la gente te ama? Veo a las niñas y niños jugando y correteando con las camisetas de Osasuna. Abuelos con mascarilla rojilla y coches con el escudo pegado. Tatuajes de San Fermín y de cadenas. Pamplona te adopta como a un navarro más.

«Es que siempre va con todo de Osasuna, siempre con la camiseta». Va de gala, no tiene nada mejor que ponerse, chico. Ya respondo con un ‘¿pues?’ y he entendido que no hace frío, que hace fresco. Me hierve la sangre cada vez que escucho ‘el Osasuna’ y blasfemo como se hace aquí.

Estoy muy agradecido y contento de todo lo que he vivido gracias a la brillante idea de ir a ver a Osasuna en 2012. Qué bien os sientan estos cien años, rojas, rojos, navarros y navarras.

Zorionak Club Atlético Osasuna. Maite zaitut Nafarroa.