Gabriel Omar Amato

En esta semana prenavideña el fútbol moderno ha disfrutado de Copa, Liga, Serie A, Premier League y también de Copa Libertadores. Esta madrugada, el River Plate de Marcelo Gallardo ha vuelto a enamorar con su fútbol y su determinación y, tras golear a Nacional, se mete de nuevo en semifinales del prestigioso torneo sudamericano. El River-Palmeiras (aunque sin público) será oro en el fútbol contemporáneo. Precisamente hoy recordamos alguna hazaña de River Plate y a su goleador Gabriel Amato, que anotó un histórico gol para el Millonario un 18 de diciembre de 1994, cuando River salió campeón invicto.

Gabriel Omar Amato nació en Mar del Plata, y jugó en el Aldosivi antes de pasar a Gimnasia y Esgrima. Pasó por Boca Juniors, Independiente, Huracán y River Plate, y dejó la noche bonairense para cruzar el charco y fichar por el Hércules de Alicante. Envergadura, potencia, remate, y más garra que técnica eran algunas de sus cualidades, y las botas blancas una de sus características. Héctor Cúper lo llevó a su Mallorca, y se convirtió en uno de los referentes ofensivos de aquel Mallorca de la 97-98 que gustaba y a punto estuvo de lograr la Copa del Rey.
Sus 17 goles de bermellón le valieron un buen traspaso al Glasgow Rangers, y cobrar prácticamente el triple de lo que ganaba en España. No comenzó bien en Escocia, en su primer partido vistiendo la camiseta del equipo protestante de la ciudad, salió al campo santiguándose, lo que le valió salir en las portadas de los periódicos de la nación. Aun así, aportó goles al Rangers y todos contentos.

Con el cambio de milenio decidió volver a América, esta vez para jugar en Brasil, en el Gremio de un tal Ronaldinho del que dijo «Es tan feo como buen futbolista». Culo de mal asiento, Amato decidió volver a España, en una segunda etapa en que jugó para Betis, Levante y Albacete. Finalmente se retiró en Banfield en el año 2004.
Tras su retirada, montó una academia de jóvenes talentos.

Gabriel Amato cromo Ediciones Este