Moacir Rodrigues dos Santos.

Hubo una época en que todos los presidentes querían tener un brasileño en su equipo, Jesús Gil se trajo a Moacir al Atlético de Madrid, pieza fundamental en el Atlético Mineiro y que supuso un coste de 200 millones de pesetas en las arcas del club colchonero.

El brasileño llegó como medio defensivo y en él que se depositaban muchas expectativas, era el elegido para ser el eje del enésimo proyecto de Gil y algunos medios titulaban en pretemporada «El Atlético de Moacir». Pero la realidad fue que el brasileño nunca se adaptó, jugó poco, y hasta en los cromos salió con el peto de suplente. La temporada siguiente, 1994, Moacir fichó por el Sevilla junto a Pedro y Juanito, en la operación por el traspaso de Diego Simeone al Atlético. Tampoco logró triunfar en Nervión, y es que Moacir jugaba con una marcha menos en el fútbol europeo. Con poco juego en el Sevilla, es más recordado por el accidente de Oulida en su piscina que por sus habilidades en el terreno de juego. El holandés se tiró de cabeza a la piscina del brasileño por la parte donde apenas había agua, y casi se mata, tuvieron que ponerle collarín.

Después de su discreto paso por la Liga, Moacir volvió a Brasil, y en su país se retiraría tras una aventura en Japón. Hoy hay un Atlético- Sevilla, Simeone se sentará de nuevo en el banquillo rojiblanco, y nadie se acuerda ya de Moacir.

Cromo Moacir Atlético de Madrid