José Manuel Pinto

Hay Liga, hay Bundesliga, hay Premier, hay Copa, hay Supercopa de Italia, en serio, menudo lío de partidos, no sabemos ni en qué jornada estamos ya, pero sabemos que hay un Betis-Celta y eso nos trae a la memoria algún portero, como Prats, o como Pinto.

El «Wahin», andaluz de nacimiento, se formó en la cantera del Real Betis, y en la temporada 97-98 pasó a formar parte de la plantilla del primer equipo verdiblanco. Pero allí le dijeron que lo tenía muy difícil y tiró hacia la otra punta de la Península Ibérica, hacia Vigo, para intentar convertirse en el meta titular del Celta. No lo tuvo fácil al principio, compitiendo por el puesto con dos porterazos como Dutruel o Cavallero. Pero, con el descenso celeste a Segunda División, Fernando Vázquez confió en sus guantes y Pinto explotó como portero, como líder, y como amigo de todo el vestuario y personal del club.

Sus atajadas sirvieron para subir a Primera, y no perdió la titularidad en la máxima categoría, es más, se consagró como uno de los mejores porteros del momento y consiguió el Trofeo Zamora en 2006. El portero simpático, consiguió su premio a la constancia. Destacaba por sus buenas maneras metiendo el cuerpo, por sus reflejos y también por sus pintas, con su melena, su coleta o sus trenzas que le daban mayor personalidad. Desgraciadamente volvió a la Segunda División con el equipo gallego, y cuando a finales de diciembre de 2007 Albert Jorquera se lesionó de gravedad, el Barça se acordó de él y lo contrató para que fuera el suplente de Victor Valdés.

En Barcelona, José Manuel Pinto mostró su estilo Tau Pai Pai, se convirtió en el portero de la Copa y en una persona indispensable en el vestuario. Su conexión con Leo Messi fue total, y se convirtió en todo un motivador para el crack argentino. Formó parte del mejor Barcelona que se recuerda, teniendo apariciones constantes cuando a Valdés le ocurría algo y momentos de gloria, como uno penalti contra el Real Mallorca en semis de Copa, donde Pinto estuvo muy listo. Colgó los guantes en can Barça, en el año 2014, después de seis años en el club.

Guardameta polifacético, compaginó su carrera deportiva con su otra pasión, la música, donde se ha convertido en un productor de éxito desde que en el año 2000 fundara Wahin Makinaciones, que ha ido creciendo a su misma medida. En el 2013 creó un proyecto benéfico y solidario en el que se dieron a conocer tanto diferentes fundaciones y ONGs con el objetivo de inspirar, motivar, transmitir valores y contagiar optimismo al mundo, a través de la música. El dinero recaudado fue íntegramente destinado a las diferentes causas y fines por los que éstas fundaciones y ONGs luchan. Pinto, un tipo solidario, un buen tío.

Cromo Ediciones Este Pinto en el Celta