Efemérides futboleras (21e-27e)

Miquel Sanchis

El fútbol moderno aburre y enreda, uno ya no sabe si está en jornada de Liga, de Copa, de Supercopa, o si se está jugando un partido aplazado. Entre tanto lío, lo que va bien es informarse de que sucedió en esta semana cuando el fútbol era fútbol.

SEMANA DEL 21 AL 27 DE ENERO

El 21 de enero de 1901, nació supuestamente Ricardo Zamora Martínez, el gran portero español de los años 20 y 30.
El Divino jugó en el Espanyol en dos etapas, en el Barcelona, en el Madrid y en el Niza francés. Inventor de la «zamorana», ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920. Además, fue el primer futbolista mediático de nuestro país, pues protagonizó dos películas y algún que otro anuncio, y con un sueldo de 3000 pesetas al mes, se decía que ganaba como un ministro.


“Sólo hay dos porteros: Ricardo Zamora en la tierra y San Pedro en el cielo”.

También un 21 de enero, pero de 1983, falleció el gran Garrincha, solo y abandonado en la miseria, en las mismas calles de Río de Janeiro donde había conocido los dos lados de la vida. Según los médicos falleció como consecuencia de «congestión pulmonar, pancreatitis y pericarditis, todo dentro del cuadro clínico de alcoholismo crónico».
Su velatorio se realizó en el estadio Maracaná, y su ataúd fue cubierto con una bandera del club que lo vio brillar, el Botafogo.

El 23 de enero de 1921 un club vitoriano formado por estudiantes universitarios y llamado Sports Friend’s Club decidió cambiarse el nombre y nació lo que hoy conocemos como Deportivo Alavés. Club que para su centenario ha decidido renovar su escudo. El Glorioso ya es centenario y tú seguro que te atreves con un once histórico babazorro.

Seguimos con nacimientos de leyendas porque el día 25 de enero nacieron dos fenómenos. Eusébio da Silva Ferreira, nació el 25 de enero de 1942 en lo que hoy sería Mozambique. La «pantera negra» tuvo un palmarés increíble:
11 ligas portuguesas, 5 copas de Portugal, dos copas de Europa, un balón de oro, dos botas de oro y tercer puesto con Portugal en el mundial del 66. Toda una leyenda del Benfica y de la selección de Portugal que desgraciadamente nos dijo adiós en enero de 2014.

El argentino Ricardo Enrique Bochini nació el 25 de enero de 1954, era un futbolista ofensivo de una calidad excelsa, un enganche de esos que tanto gustan al buen argentino, que levanta a la gente de sus asientos con su pases imposibles, sus fintas, su visión, sus regates y por supuesto sus goles, que eran auténticas obras de arte. 

El 10 antes del 10, el Dios antes del Dios, pues bie es cierto que Diego Armando Maradona admiró al Bocha por encima de todos: 
«Cuando vi que entraba Bochini, me pareció que tocaba el cielo con las manos, por eso lo primero que hice fue tirar una pared con él. En ese momento sentí que estaba tirando una pared con Dios«. Dijo el mismísimo Pelusa. 

Salió campeón un montón de veces con Independiente, y entre muchos títulos destacan 5 Copas Libertadores y 3 Intercontinentales. No le hizo falta nunca jugar en Europa, ni siquiera salir de Independiente para ganarse el respeto, la admiración y el reconocimiento de todo el planeta fútbol. Bochini, tan grande como el fútbol.

Y también en 25 de enero, pero de 1995, Eric Cantona agredió en patada voladora a por un aficionado del Crystal Palace que le lanzó unos insultos xenófobos. Fue una de las imágenes de la década de los 90, y como no, el futbolista francés fue sancionado por ello, pero que a gusto se quedaría después de darle a semejante racista asqueroso.

Y terminamos estas efemérides recordando la figura del guardameta del Rayo Vallecano, Wilfred Agbonavbare, que falleció el 27 de enero de 2015. Willy llegó a Vallecas en 1990, y con sus reflejos y su agilidad ayudó al Rayo a ascender a Primera División. Fue entonces cuando pudo firmar un contrato como profesional. Con su simpatía se ganó a la afición vallecana y a la del resto de equipos, que siempre vieron en Wilfred a un buen tipo, un tío humilde y cercano. Era todo un gato entre los tres palos y fue al mundial del 94 con Nigeria, como suplente del príncipe Rufai.
En 1996 fichó por el Écija Balompié, que militaba entonces en Segunda, pero tras descender colgó los guantes con tan solo 31 años. Tuvo que buscarse la vida como pudo, trabajó de mensajero, entrenador de porteros, en una gasolinera y finalmente en el aeropuerto de Barajas.  Un tío que transmitía muy buen rollo y que quedará para siempre en nuestra memoria, Wilfred, el portero del Rayo. Willy Inmortal.