Paul Emerson Carlyle Ince

Hoy se juega un Manchester United Liverpool y nosotros nos acordamos de Paul Ince, aquel fuerte centrocampista inglés que no daba una por perdida, y que sin alardes ni florituras, iba adueñándose del centro del campo con su juego práctico y constante. 

Creció en la prolífica cantera del West Ham, donde destacó por ser un medio potente, luchador e incansable y por su buen disparo a puerta desde posiciones lejanas. En 1989 pasó al Manchester United de Alex Ferguson, y allí se convirtió en uno de los líderes de los diablos rojos, jugando durante la primera mitad de los 90 para el conjunto de Old Trafford. Su juego de brega siempre fue admirado en el calcio italiano, y en 1995 fichó por el Inter de Milan, donde jugó dos temporadas. Tras su aventura italiana se enroló en las filas del Liverpool, y después jugó en el Middlesbrough y el histórico Wolverhampton.

Fue 53 veces internacional con la selección inglesa, debutando en un partido amistoso en 1992 en Santander (ante los ojos de un servidor), jugó la Euro del 96 y el mundial del 98, y pasó a la historia por dos anécdotas, por ser el primer negro en ser capitán de los pross y por jugar un partido contra Italia de clasificación para el mundial del 98, con la camiseta empapada de sangre y una venda en la cabeza. Y es que Paul Ince se lo dejaba todo en el campo. Su hijo Tom también sabe dar patadas al balón.