Aúpa, aúpa, SD Logroñés

Miquel Sanchis

Por estas fechas de hace un año, el equipo de Odio el Fútbol Moderno se encontraba disfrutando del vino, la comida y la gente de Logroño, y también del fútbol, pues el amor por el balón nos llevó a viajar con cámaras para hacer unas grabaciones sobre los sucesos futbolísticos ocurridos en la capital riojana durante las últimas décadas. Ya sabéis, esa especie de guerra civil llena de episodios surrealistas que acontecieron tras la desaparición del antiguo Club Deportivo Logroñés (que no llegó a desaparecer del todo, si no que está escondido en algún cajón). La gente de la S.D. Logroñés nos abrió las puertas de sus oficinas, instalaciones, y hasta del vestuario, y nosotros quedamos prendidos del su carácter, su filosofía y en definitiva el modo de vida de un equipo de socios que trabaja día a día según las premisas del fútbol popular. El presi subiendo a cambiar las tablas del marcador, la directiva turnándose para lavar las equipaciones, el gran Camilo corriendo a cambiar las pancartas publicitarias, los incansables Gol Norte, la charanga de los domingos y «el Abuelo», alma del club. A todos ellos les debemos todavía algo grande, en forma de documental, que repase la magia de aquellos días con la incertidumbre todavía muy lejana.

Desde entonces me considero un blanquirrojo más, sigo atento cada jornada las evoluciones del equipo, vibré con el gol de Achi al Varea a finales de julio, y considero que la camiseta del equipo de esta temporada es la más bonita que un equipo hoy en día pueda vestir. El sábado, recordando donde estábamos hace un año, y lo que nos quedaba por vivir, decidí ver al equipo que empezó desde cero y que ha sido tanto siendo nada.

Me enganché a la plataforma del fútbol auténtico y conecté en seguida con el estadio Mutilnova de la Mutilvera, equipo navarro de la localidad de Mutilva, en el Valle de Aranguren, equipo que desde el nuevo milenio se ha convertido en un hueso duro del fútbol de Tercera y que intenta afianzarse en Segunda B, al igual que la Sociedad, ascendiendo el pasado verano. Campito frío y gente en tribuna, los locales con su camiseta blanca y pantalón azul y los blanquirrojos que deben vestirse de negro (también es preciosa la segunda equipación). Tarde de fútbol de bronce, frío y café, desde este mi humilde pupitre lleno de datos y apuntes mundanos.

El partido empieza con los visitantes lanzados pero, en el minuto 5 casi se adelanta la Mutilvera merced a un error del portero Jero que no pudo controlar con los pies la pelota, de entrar aquel balón, el fallo se hubiera hecho viral. Tras pasar el estrés riojano, los navarros fueron los que tomaron la iniciativa y de las botas de Eder salían las mejores ocasiones. Él mismo fue el autor del 1-0 en el minuto 17, estaba claro.

Se enfrió el partido en este fútbol de de Canedas y José Juanes, de veteranos y futbolistas rudos, también de desparpajo juvenil y sobre todo de mucha batalla que es la Segunda B, y se enfrió el Logroñés, que tuvo en el meta Jero a su héroe durante el último tramo de la primera mitad, lo paraba todo. Pero este Logroñés no tira la toalla, quiere seguir soñando y mantenerse invicto, y los de Albert Aguilà (lo recordaréis en el Lleida) salieron a por todas tras la reanudación. Dio entrada a la leyenda Achi, y los riojanos comenzaron a pisar el área rival, sobre todo buscando a Imanol, un soberbio delantero, su referencia cara a gol.

Lo estamos viendo en la Copa este año, hay futbolistas de Tercera o Segunda B, que tienen tanta formación y casi el mismo nivel que cualquier futbolista de Primera. Quién viera el partido de Mutilvera quedaría prendado de ver las delicias tanto del local Eder como del visitante Imanol. Vaya par de jugadorazos, el primero intentó emular a Nayim y casi consigue el golazo de la temporada y que hubiera sellado la victoria navarra, no entró por poco, y el segundo obró un golazo a lo Zlatan, a lo Drogba, a lo… yo que sé. El delantero sorprendió con un cambio de dirección mediante un sutil toque de tacón para acto seguido enganchar un misil a la escuadra desde la media luna del área. Uno de los goles de la jornada, y pudo ver más veces portería el amado delantero.

Anochecía, y en la oscuridad, los dos equipos tomaban riesgos y se lanzaban a por los tres puntos, unos bombeando balones al área en busca del gran Imanol, que tuvo una clarísima en el 82, otros mediante la creatividad de Eder. Al final, el partido terminó en empate tras un paradón de Jero a bocajarro. Empate justo, donde pudo ganar y perder cualquiera de los dos equipos, espectáculo de fútbol modesto y juego vibrante hasta el último suspiro. Gracias a ambos por regalarme esta tarde.