Efemérides futboleras (4f-10f)

Miquel Sanchis

Febrero, la época de cambio de la temporada, para nada servirá el arranque de campaña si al llegar el frío febrero tu equipo no responde, sufre alguna eliminación copera, o encadena una mala racha de resultados que pueda ser decisiva. Al contrario, si en febrero los partidos se cuentan por victorias, tu equipo llegará con la moral a tope para encarar el último tercio de la temporada. Mes decisivo, en el que históricamente han sucedido cosas importantes: nacimientos de estrellas, goleadas de escándalo, fundaciones de clubes o anécdotas desde los banquillos . Repasamos que aconteció el fútbol en los primeros días de un mes que pasa volando.

SEMANA DEL 4 AL 10 DE FEBRERO

El 5 de febrero de 1933 se disputó el partido con más goles de la historia de la Liga. 9 a 5 venció el Athletic Club al Racing de Santander en partido disputado en San Mamés. Aquella magnífica temporada rojiblanca, el equipo bilbaíno también le marcaría 9 goles al Real Betis. 14 goles en un partido, récord muy difícil de superar en el fútbol moderno.

El 5 de febrero de 1965 nació una estrella llamada Gheorghe Hagi, probablemente el mejor futbolista rumano de toda la historia y uno de los pocos futbolistas que pueden decir que han vestido las camisetas de Real Madrid y Barcelona, aunque ni tuvo toda la suerte que merecía. Se le recuerdan golazos a pesar de todo al «Maradona de los Cárpatos», golazos en cada equipo para los que jugó Steaua, Brescia, Galatasaray, y con la selección de Rumanía, que jugaba al ritmo de su cerebro. Tremendamente técnico e inteligente en el campo, Hagi destacaba por su brillante golpeo de balón. Uno de los mejores futbolistas de la década de los 90.

«Domingo, Domingo. ¡A Diego! A Diego… ¡ay, en vez de agarrar a Diego agarra al otro!», me quiero morir. Me quiero morir. Domingo, Domingo. Los de colorado son los nuestros. Los de colorado son los nuestros. ¿Cómo vas a atender al otro? Qué carajo me importa. Písalo. Písalo. Al contrario, písalo».

El 6 de febrero de 1993, durante la disputa de un partido liguero en Riazor entre Depor y Sevilla, las cámaras cazaron al técnico sevillista Carlos Salvador Bilardo abroncando a su asistente por ayudar a un rival tendido sobre el terreno de juego. La acción, las palabras y los gestos del excéntrico entrenador argentino quedaron para siempre en el recuerdo de anécdotas de la Liga.

Una leyenda rumana cumple años por estas fechas, pero también una búlgara, un demoledor delantero llamado Hristo Stoichkov, nacido el 8 de febrero de 1966.

Delantero con mucha personalidad, incendiario, temperamental, provocador y canalla como pocos. De esos que quieres ver en tu equipo pero no en el equipo rival. Astuto, rápido y con una definición letal, Hristo alternaba grandes actuaciones y golazos con polémicas declaraciones o acciones fuera del reglamento. Era tan cabrón que hasta caía simpático, y su estilo era propio, sin aceptar imitaciones, y todavía recordamos su particular forma de andar, o su manera peculiar de celebrar los goles, siempre enérgico.

Pasó del Matiza Plovdiv al CSKA de Sofía en 1985, y allí se convirtió en el mejor futbolista de su país, ganando tres ligas y cuatro copas. En 1990, llegó al Barcelona por petición de Cruyff, y el búlgaro no decepcionó, en seguida se ganó a la afición con su carácter y sus goles, y ganó la Liga en sus cuatro primeros años en el Barcelona. Además, era pieza clave en aquel Dream Team que llevó la Copa de Europa por primera vez a las vitrinas del Camp Nou. Por aquel entonces, el búlgaro estaba considerado ya uno de los mejores futbolistas del mundo y era el líder de la selección búlgara que maravilló en el mundial de 1994. Stoichkov fue galardonado aquel año con el Balón de Oro. Pero el gran futbolista a veces mostraba su lado oscuro, y en la Liga se le recuerda por aquel pisotón al colegiado Urízar Azpitarte que le causó una suspensión de varios meses. Y es que el búlgaro se encendía cada vez que jugaba contra el Real Madrid.

Después de su ciclo victorioso en el Barcelona, se fue al Parma, donde no cuajó, y volvió de nuevo al Barcelona en 1996, aunque ya alejado de aquel delantero demoledor de años antes. Jugó en Arabia Saudita, Japón y Estados Unidos, hasta que se retiró en 2003. Después lo intentó como entrenador, y en España se sentó en el banquillo del Celta.

Mario Alberto Kempes fue ídolo de Rosario Central entre 1974 y 1976, cuando con sus goles provocaba el éxtasis de la afición canalla. Después fue el gran goleador del Valencia, y de la selección argentina de 1978 que ganó la Copa del Mundo.

El 8 de febrero de 1965 Rosario Central le ganó 1 – 0 a Newell’s Old Boys, en un encuentro amistoso que se jugó en el Gigante de Arroyito. El partido servía como homenaje al Matador y fue él precisamente quien convirtió el único gol del partido. Como ha ocurrido varias veces, el clásico entre canallas y leprosos no tuvo nada de amistoso, y se suspendió tras incidentes en las tribunas. Kempes tenía ya 41 años, y llevaba años retirado, aquel gol significaba toda una humillación para los aficionados de Newell’s.


Un 9 de febrero de 1923 se fundó la extinta Unión Deportiva Salamanca, un club que dejó un recuerdo imborrable en el fútbol español y que desgraciadamente desapareció víctima del fútbol moderno en junio de 2013. Aunque intenten suplantarla, Unión solo hubo una.

Otra anécdota especial desde los banquillos españoles ocurrió un 9 de febrero. Fue en 1992, en un partido disputado entre Valencia y Albacete. En el sector donde se encontraban los ultras visitantes, se visualizaba una bandera con simbología nazi, y el técnico valencianista Guus Hiddink, hijo de una familia de la resistencia holandesa, se negó a comenzar el partido hasta que no se retirara la desgraciada bandera. Toda una lección que dio el holandés a un fútbol español con las gradas todavía muy inconscientes.

El 10 de febrero de 1929, se disputó el primer partido de la historia de la Liga. Fue en el Estadio de Sarrià con el partido que inauguraba el campeonato entre el RCD Espanyol de Barcelona y el Real Unión de Irún. Unos días antes, el 4 de febrero de 1929 el conjunto blanquiazul había ganado su primera Copa. El Espanyol venció al Real Unión por 3-2. Pitus Prat hizo el primer gol de la historia de La Liga y Oramas hizo el primer doblete. Aquel primer campeonato de Liga, sin embargo, se lo llevaría el F.C. Barcelona.

Y también el 10 de febrero recordamos a Laurie Cunningham, futbolista inglés del Real Madrid que se llevó aquella noche una tremenda ovación del Camp Nou. 0-2 ganó el equipo merengue y a pesar de que Cunnningham no marcó, el público «disfrutó» con sus peligrosas galopadas. Desgraciadamente, un accidente de coche acabó con la vida de «La Perla Negra» el 15 de julio de 1989 en Madrid, cuando era futbolista del Rayo y tenía 33 años.