Dmitri Leonídovich Rádchenko

El 11 de febrero de 1995 el Racing le endosó una manita al Barça y un futbolista ruso destacó sobre el resto. Dimitri Radchenko se mostró imparable aquella noche, su velocidad, su fuerza y su habilidad con el balón en los pies, volvió loca a la zaga azulgrana que terminó desesperada. 

Dimitri Radchenko se crecía en los partidos contra los grandes, ya lo demostró cuando en sus tiempos con el Spartak de Moscú silenció el Santiago Bernabéu. A la Liga llegó en 1993 para jugar en el Racing de Santander. El club cántabro quiso un delantero de garantías en su vuelta a Primera y pagó un buen dinero por el delantero, que no decepcionó, y se convirtió muy pronto en el futbolista referencia del Racing. 
Era un auténtico cazagoles, buen rematador, técnico y tenía una zancada imponente. Hizo auténticas obras de arte en nuestro campeonato, y los más frikis del lugar recordarán un golazo suyo al Athletic Club. 
Su gran noche vino tal día como hoy, «En Santander nunca van a poder olvidar esta noche», dijo después de la manita histórica al Barça.

Dos temporadas estuvo levantando las gradas del Sardinero y en 1995 fichó por el Superdepor, que se había convertido en uno de los equipos punteros de la Liga. No volvió a mostrar el olfato goleador que vimos en él en Santander, y Radchenko pasó por Rayo Vallecano, Mérida y Compostela en un breve espacio de tiempo. 
Se marchó después a Japón, al Jubilo Iwata, más tarde al Hadjuk Split croata, y finalmente volvió a Galicia para jugar en clubes modestos como el Bergantiños y el CD Baio. 

Con la selección de Rusia jugó el mundial de 1994, y le marcó un gol a Camerún.

Actualmente juega partiditos con los veteranos del Deportivo de La Coruña, con los que se echa unas risas y muestra su carácter afable y extrovertido. Además se ha hecho granjero y pasa horas y horas en el campo.