7 años de odio

Principios de marzo de 2014, Carlos Roberto es un treintañero ofuscado desde hace tiempo con lo que acontece en el deporte que un día le apasionó. Desde un humilde sofá de Valencia escribe un mensaje por whatsapp a su amigo Miquel: «¿lo estás viendo? España de negro contra Italia, jugando en casa, un España-Italia y vamos de negro, como odio el fútbol moderno».

Miquel tardó en contestar, en ese momento se encontraba jugando un partido de fútbol sala en una liga de veteranos y no fue hasta que pudo volver al vestuario cuando respondió «yo ya ni lo veo, también odio el fútbol moderno, nos sé, haz una página de Facebook». Al llegar a casa Miquel conectó su ruidoso PC y de pronto apareció una notificación de Facebook: «Carlos Roberto te invita a seguir la página Odio el Fútbol Moderno«.

Lo cierto es que Carlos no había creado la página ese miso día, lo había hecho apenas unas semanas antes, pero todavía no se había atrevido a publicar nada. Cierto es también, que ambos, Carlos y Miquel, llevaban tiempo despotricando con el famoso lema, probablemente desde el infausto mundial de 2002, aquel de los arbitrajes en favor de Corea, de los pelos ridículos y del frasco de colonia en el pie de Cañizares. Desde entonces, siendo ambos todavía unos chavales, comenzaron a sentirse cada vez más críticos con los acontecimientos y la deriva que iba tomando el fútbol desde el inicio del nuevo milenio.

En otro humilde sofá, de un apartamento del Grau de Gandia, ambos crecieron en tardes de primavera, verano, otoño e invierno viendo fútbol, tomando birras y jugando partidos y partidos al PES, junto a sus colegas y compañeros de piso, algunos ilustres miembros de grupos de música, Pablo y Edu de La Raíz o Jordi de La Gossa Sorda, por ejemplo, eran unos asiduos a las tardes de gloria, latas, Ruffles y humo en la que ya se mascaba el odio al fútbol moderno y la añoranza por los nombres que un día endiosamos: Lediakhov, Spasic, Ziober, Bustingorri… nadie hubiera apostado ni un solo euro por el futuro de aquellos chavales de pelo largo incapaces de soltar el mando y coger una escoba. La mala hierba nunca muere, pero se transforma.

Siempre en contra dirección

Carlos y Miquel nacieron en Valencia, aunque crecieron en la misma calle del mismo barrio de Gandia. En una época en que el valenciano medio de pueblo vestía una Alpha Industries, escuchaba música máquina y lucía unas Ray-Ban y pelo cenicero, Carlos y Miquel daban la nota con su look de heavy metal, parches de Pantera y Megadeth, pantalones elásticos, pelos largos… en contra de la dirección que parecía marcada para toda una generación de valencianos. También, obviamente, podría considerarse que ambos rechazaban la línea política que parecía instruir a aquella generación bacala, y eso les costó algún altercado nocturno.

Paralelamente a los conciertos, las primera borracheras, la Kerrang y la Metal Hammer, los dos chavales vivían una extraordinaria pasión por el fútbol. Carlos como hincha acérrimo del Valencia, coleccionado todo lo que salía en referencia al conjunto che, los vídeos de victorias ligueras al Real Madrid, los pósters de Fernando Gómez o los vasos de chupito que salían en el Superdeporte. Miquel vivía el fútbol desde dentro, jugaba en el principal equipo del pueblo (ciudad), en el que también lo había hecho su abuelo y su padre, y era seguidor del Barça y admirador del fútbol total que instruía la escuela holandesa: Rinus Michels, Cruyff, Rijkaard, Gullit, Van Basten, Koeman, Bergkamp, el Ajax de Van Gaal, todo lo que venía desde el país de los tulipanes lo abrazaba aquel chaval de granos en la cara. Con el tiempo, en cambio, las visitas al Ciutat junto a su padre (hincha del Atlético), la gente, la pertenencia a un grupo, la afección por lo auténticamente valenciano, y el resquemor que le causaba ser de un equipo grande, le llevaron a simpatizar y seguir a un equipo que crecía en su misma medida, el Levante, del que hoy es peñista. Total, al final tampoco se cambiaba de colores, y tampoco fue Miquel nunca muy fan de la famosa frase de Galeano de que en la vida se puede cambiar de todo menos de equipo de fútbol. Cierto es que, a pesar de lo que muchos seguidores de la página puedan creer, las victorias del Barça todavía hacen a Miquel apretar el puño tímidamente. Otra frase del gran escritor uruguayo sí comulga con las percepciones tanto de Carlos como de Miquel, aquella de que el buen fútbol hay que apreciarlo tenga los colores que tenga,

2014

Aunque la página fue creada en febrero, no fue pues hasta marzo que comenzaron a publicar, gracias a la desvergüenza de Carlos y Miquel que, pensando que tan solo se unirían a su grupo los colegas futboleros, no tenían complejos en realizar publicaciones estilo «Stelea era un portero, los de ahora son unos mierdas». Mucho lenguaje ofensivo y pocos pelos en la lengua, así eran las primeras publicaciones, a cualquier hora del día, pero con suficiente constancia. Miquel, que se encontraba en el paro en aquella época tenía tiempo de ir publicando textos más largos y de más repercusión. Poco a poco, un buen puñado de gente desconocida iba adentrándose en la comunidad y comentando todo lo que se publicaba. «¿Quién es un tal David de Burgos?» preguntaba Miquel «yo que sé, respondía» Carlos, «aquí se puede meter cualquiera».

La página comenzó a crecer notoriamente cuando ambos descubrieron el botón de programar posts. Eso les permitía escribir y elegir la fecha de publicación, a partir de ahí, y con todo el tiempo libre del mundo, los dos se volvieron locos, tratando la página como la revista futbolera que nunca llegaron a poder soñar. A las 14h se publicaría cada día «el cromo del día», Carlos se encargaría de publicar las mañanas, Miquel las tardes. El cromo, el primero que programara. Generalmente Miquel, que ya había encontrado trabajo de camarero y pensaba en el próximo personaje mientras servía con su bandeja y, al llegar por la madrugada a casa lo dejaba programado para que Carlos lo viera. Una noche, Miquel se adentró demasiado en la fantasía de la noche barcelonesa, hubieron unos incidentes e ingresó en el hospital sobre las 5h de la mañana, le dio tiempo a escribir un mensaje a Carlos «publica tu mañana el cromo, estoy en hospital, nada grave, toca Salenko, es su cumple».

Nada, absolutamente ninguna incidencia podía provocar que no se publicara con constancia en la página que amaban, la que les gustaba leer, y la que comenzó a crecer por Galicia y Castellón. Una foto de Mauro Silva y Bebeto en el verano de 2015 dio alas a una página que contaba todavía con unos 100 seguidores. Un cromo de Alcañiz volcó a la ciudad de Castellón contra el fútbol moderno. Odio el Fútbol Moderno crecía y crecía, si costó un año llegar a 100 seguidores, en 2016 las semanas crecían de 3000 en 3000. «Si llegamos a 25.000 me tatúo el logo», promesa cumplida por uno de los administradores.

En 2016, la página se hizo popular, a pesar de que ambos vivían a miles de kilómetros, Carlos tuvo que partir a dar clase de castellano a Eslovaquia, Miquel continuaba en la Vila de Gracia. Ni tan siquiera podían tomarse juntos más de tres cañas al año, pero se veían cada día en la bandeja de programación de Odio el Fútbol Moderno. Una bandeja, a la que llegaba muchísima información, muchos mensajes de apoyo y de cariño, pero también más de una amenaza, fue por ello que en sus primeras imágenes públicas siempre salieron con gafas de sol. «Los Chikos del Maíz del fútbol» comentaron algunos, tras la primera aparición pública, en La Inercia.

El crecimiento de la página continuó siendo absoluto, la página iba como un cohete y se dedicaba cada vez más tiempo a responder mensajes, buscar la foto apropiada o trabajar más los textos, que al principio ni se corregían. A finales de 2016, llegó un mensaje inesperado, un editor de Editorial Planeta se ponía en contacto para proponer un libro con toda la esencia de la página, la cultura, la denuncia y sobre todo la nostalgia. Fue la primera propuesta de libro, y era un gigante como Planeta, que seguro haría una cosa bonita y con capacidad de llegar a todas las estanterías. La carrera por publicar el libro fue toda una experiencia, escribe y «desescribe», quita esto pon aquello, añade algo ahí, bórralo todo… al final el libro fue una realidad, publicándose en octubre de 2018.

Para la publicación del libro, Carlos ya había retornado a España, todo fue más fácil para acudir a presentaciones, entrevistas, actos… por bastantes lugares de España. Odio el Fútbol Moderno se había convertido en un altavoz contra el fútbol negocio, y también en un golpe en la mesa contra Tebas y el fútbol postizo e injusto de nuestros días. Artículos en El Periódico, en La Vanguardia, entrevistas en diferentes medios, en radio, en televisión, y hasta una charla sobre todo esto con el admirado Michael Robinson que una semana después de atender a Odio el Fútbol Moderno, anunció que estaba enfermo, una pena. También fue divertida y dicharachera la visita de Miquel a La Jungla, en una larga entrevista con J.A. Abellán.

Ni que decir de los recibimientos en Castellón o en Logroño, de las presentaciones junto a Jacinto Ela y Enrique Ballester, o de las charlas con grupos de aficionados que proponen un fútbol más justo y unas gradas con conciencia. A menudo se les acusa de políticos, por la cantidad de posts antifascistas, antirracistas o antihomófobos, para ellos denunciar el fascismo, el racismo o la homofobia tanto en el fútbol como en la sociedad no es política, si no sentido común. Ahora ya están escarmentados, se les insulta por privado hasta cuando denuncian el vil asesinato de Aitor Zabaleta, también si dedican más posts al Oviedo que al Sporting, o al Depor que al Celta.

La página

Pero volvamos a la página de Facebook, el fuerte de Odio el Fútbol Moderno, donde publican desde hace tanto tiempo que ya no sabrían que hacer sin publicar, es todo un trabajazo. Miquel solía pasar las navidades en una casa en medio del bosque en Gales, allí los días se hacían muy largos y se entretenía buscando efemérides y creando un calendario anual que luego se sigue a rajatabla. Desgraciadamente siempre se les olvida alguna efeméride importante que aprovechan los haters para lanzar mierda: «Qué vergüenza de página, lvidarse de esto» jeje. Cuantos más seguidores más mensajes por privado, y se intenta contestar a todos, eso puede llevar entre tres horas a la semana, y no se puede dejar mucho tiempo sin contestar porque si no la bandeja de entrada se llena y se llena. El cromo del día, puede llevar más de una hora de trabajo buscando información, en el resto de publicaciones buscan siempre la foto adecuada, y que haga tiempo que no se publique, porque en una página de nostalgia de más de siete años de existencia lógicamente se puede ser repetitivo. La creatividad y la originalidad para desarrollar nuevos posts es muy importante y se sigue creciendo y creciendo en una página siempre vinculada de algún modo a lo que les sucede en su día a día. Por ejemplo, si Carlos está de viaje en Grecia se publica más sobre fútbol griego. O el día de la boda de Miquel, en 2017, que coincidió con la de Messi. Se publicó una foto de la boda de Maradona en referencia a la boda de un administrador, casado en ritual maradoniano por el otro administrador, los haters pensaron que iba en referencia a la boda de Leo: «tanto odiáis el fútbol moderno y ponéis una foto en referencia a un futbolista moderno, que vergüenza, dejo de seguiros», jeje.

Anécdotas sobre la página hay mil y dos, futbolistas comentando, también mensajes de alguno por privado, errores garrafales, casualidades, pero sobre todo mucho mucho trabajo a cambio de nada, al contrario, siempre echando un cable a otras páginas, a seguidores, a todo aquel que siga la línea Against Modern Football le han dado un pase de gol, y al mismo tiempo declinando ofertas de promoción de casas de apuestas y de todo aquel que colabore con casas de apuestas.

Un trabajo que se vio incrementado en el confinamiento, con Carlos readaptando su trabajo de profesor a las nuevas circunstancias y Miquel en ERTE, lanzando una exposición de relatos que salió genial, pero claro, la bandeja se llenaba posiblemente de 30 relatos diarios que había que programar y corregir, y cuando se despertaban ya había 10 más procedentes de Sudamérica y otras partes del mundo, una locura. Todo el día pegados al ordenador, pero inmensamente satisfechos de la causa, quedó precioso.

La actualidad

Y siete años después, aspiran a dar un paso de gigante, «modernizarse» y traer un producto de calidad a sus miles de seguidores que ya no caben ni en el Camp Nou. Llega el fanzine, y el Patreon, con la intención de abarcar más visibilidad y crear más contenido fuera del obsoleto Facebook. Se apuesta por recuperar el fanzine y ofrecer un producto coleccionable de calidad. Les gusta seguir escribiendo sobre el Racing de Zygmantovich, pero ¿por qué no evolucionar? ojalá pudiesen crear un fanzine gratuito, imprimirlo y enviarlo a todos sus seguidores, pero eso no es posible, al fin y al cabo siguen siendo un profesor sin plaza fija y un camarero de mañanas y entrenador de fútbol base de tardes. Siguen siendo Carlos y Miquel, ahora con más colaboradores para ofrecer mejor contenido. «Vendidos» ya les llaman, se lo tienen que tomar de guasa, ellos a lo suyo, y por muchos años más.

https://www.patreon.com/odiofutbolmoderno