Efemérides futboleras (18f-24f)

Miquel Sanchis

Nacimientos de cracks dentro y fuera del campo, goles impresionantes que nunca vamos a olvidar, fundaciones de equipos históricos y, lamentablemente, el fallecimiento de algún ser carismático. Las estrellas se iluminan y se apagan, las efemérides las repasamos cada jueves. Vamos con lo que aconteció en el mundo del fútbol en esta semana pero en otros años.

SEMANA DEL 18 AL 24 DE FEBRERO

El 18 de febrero de de 1967 nació en un pueblo italiano un ídolo de la infancia, un señor del fútbol llamado Roberto Baggio.

Il Divino era un futbolista superlativo, completo, veloz, y con muy buen control del esférico, y aunque le faltó muy poco para conseguir la gloria mundialista, es recordado como uno de los mejores peloteros que ha dado Italia, con una calidad técnica impresionante y que además se echaba el equipo a la espalda en las grandes citas.

Roberto Baggio compezó su carrera en el Vicenza, y después pasó a la Fiorentina, para convertirse en uno de los mejores futbolistas que se ha enfundado la camiseta viola. En 1990 fichó por la Juventus, y jugó en el equipo de Turín la primera mitad de los 90, erigiéndose líder del equipo y ganando un scudetto, una copa y una copa de la UEFA. Actuaba entre el centro del campo y la delantera, con mucha libertad de movimientos, tocando mucho el balón. Su manejo del cuero, su velocidad y el cambio de ritmo eran únicos, y ganó el balón de oro en 1993 con justicia. En 1995 fichó por el Milan de Berlusconi, donde ganaría otro scudetto. Bolonia, Inter de Milan y Brescia pudieron también gozar de su fútbol. 

Con la selección jugó los mundiales de Italia 90, EEUU 94 y Francia 98, marcando en los tres mundiales, y realizando un magnífico papel especialmente en 1994, cuando llevó a Italia a la final, y que desgraciadamente perdió en la tanda de penaltis con aquel lanzamiento a las nubes de Los Ángeles. Roberto Baggio, había realizado un torneo espectacular y no mereció un final así. Fue tercero en el 90 y segundo en el 94, y con el fútbol que tenía mereció más suerte en su carrera. El jugador, budista, será recordado además de por su juego por su particular look, por sus botas Diadora y por esa coletilla de estilo noventero como dice la canción. Una coleta insuperable, cuando Il Divino galopaba por el terreno de juego apartando rivales elegantemente.

Otro futbolista y genial persona nació en estos días de febrero, Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira nació en Brasil el 19 de febrero de 1954. El espigado y elegante capitán de la selección brasileña de los 80, fue toda una leyenda en Corinthians por impulsar la llamada Democracia Corinthiana junto a Wladimir, Zenon y Walter Casagrande. Movimiento de autogestión que democratizó el club, el deporte nacional y que concienció a la sociedad brasileña a luchar contra la dictadura.
Sócrates, doctorado en medicina, era hijo de un funcionario público amante de la literatura, que tuvo que quemar sus libros cuando se produjo el golpe de estado en 1964 por miedo a ser detenido por el nuevo régimen dictatorial.
Como futbolista destacó por su conducción y buen trato de balón y por su recurso en el golpeo de tacón, dicen que chutaba penaltis de tacón. Toda su clase le valió para ser el capitán y líder de la selección brasileña que maravilló en 1982 de la mano de Tele Santana y donde destacaban también Zico, Falcao, Junior o Cerezo. Brilló en Brasil y lo intentó sin mucho éxito en Europa con la Fiorentina. 

Jugó a fútbol mientras destacaba por su compromiso político y sus ideales progresistas. En una época marcada por la dictadura militar, él fue una de las voces más destacadas en favor de la democracia. Además se ponía una cinta en el pelo con mensajes de paz y justicia.
Un futbolista intelectual, amante del arte y la filosofía, que una vez retirado tuvo problemas con el alcohol y el tabaco. En 2011 sufrió una cirrosis hepática que lo condenó a la muerte. Una muerte tal como pidió en una entrevista en 1983, «Quiero morir en un domingo y con Corinthians campeón».  El 4 de diciembre de 2011 Sócrates dejó el mundo de los vivos, esa tarde de domingo Corinthians fue campeón de Liga.
Eterno, rebelde y mágico Sócrates. Leyenda.

Desgraciadamente, el 20 de febrero es una fecha triste para el racinguismo y para el fútbol español en general, aquel día, del año 2016, Nando Yosu nos dijo adiós. Un hombre que emanaba fútbol de los pies a la cabeza, figura trascendental en la historia del Racing de Santander.

“No es que haya dedicado mi vida al Racing, es que mi vida es el Racing”

El 21 de febrero de 1998 lo recordamos porque un misil apareció en el Heliodoro Rodríguez de Tenerife. Aquella noche se enfrentaban Real Madrid y Tenerife, y el brasileño Roberto Carlos volvió a desafiar las leyes de la física con un tremendo disparo con efecto que terminó alojándose en la portería, fue uno de los goles más impresionantes de la historia de la Liga.

El 23f han sucedido varias cosas, pero futbolisticamente hablando lo más importante fue el nacimiento de aquel equipo por el que entendió su vida el gran Nando Yosu:

«El día 23 de febrero de 1913, a las tres y media de la tarde, el Racing hizo su presentación oficial enfrentándose al Strong, precisamente en los Campos de Sport de El Sardinero, que se habían inaugurado siete días antes con el encuentro Strong-Nueva España. Se presentaron perfectamente uniformados; camiseta roja con mangas y reborde del cuello blancos y pantalón del mismo color. Este campo, que fue desde su primer partido, sede del Racing, se inauguró siete meses y cinco días antes del que pasaba por ser el más antiguo de España, San Mamés, inaugurado el 21 de agosto de 1913. Decimos pasaba porque no es San Mamés si quiera el más antiguo como de manera errónea se citó durante años. El estadio El Molinón de Gijón, vivió su primer encuentro de fútbol en 1908″.

Texto extraído sobre la historia del Real Racing Club de Santander en la web oficial del club. Desde aquel 23F del 13 hasta nuestros días, ¿Qué jugadores y técnicos recuerdas en el club cántabro? ¿Os animáis con un once histórico?

El 24 de febrero cumple años una leyenda del balón, el Rey de Escocia, Denis Law, delantero que jugó en los 50, 60 y 70 y que tuvo una carrera tremenda. 

Denis Law nació en Aberdeen (Escocia) en 1940, siendo el menor de siete hermanos de una familia muy humilde. Aunque su padre era pescador y amante del rugby, él siempre tiró por el fútbol y creció siendo un acérrimo seguidor del Aberdeen. En 1956 se convirtió en el futbolista más joven en jugar en el primer equipo del Huddersfield, tenía tan solo 16 años, y a finales de los 50 ya maravillaba con su fútbol y sus goles, así que el Manchester City lo convirtió en hombre récord al pagar 55.000 libras por su fichaje. Aquel pastizal de la época sirvió para que el Huddersfield invirtiera en unos focos para poner luz en su estadio, aunque dos semanas después los focos se vinieron abajo por una tormenta. 

Apenas estuvo un año en su primera época en el Manchester City, pues el Torino italiano pagó 110.000 libras para vestir a la estrella escocesa de grana. Pero Denis Law no encajó en el fútbol defensivo que se practicaba en Italia en la época, el catenaccio, y en 1962, otro escocés, Matt Busby, le convenció para volver a Manchester pero esta vez para vestir la camiseta del United. 
11 temporadas estuvo en Old Trafford, ayudando a conquistar el primer título de liga tras el desastre aéreo de Munich, consiguiendo el balón de Oro en el año 1964 y formando parte de la famosa «Santísima Trinidad» junto a Bobby Charlton y George Best. 
Como futbolista era un delantero con una magnífica visión de juego, que se anticipaba siempre a los movimientos rivales, un futbolista más inteligente que el resto, un avanzado a su época. Su habilidad técnica y su habilidad táctica, además iban acompañadas de un gran carisma que le permitió hacer grandes amigos en el fútbol y ganarse el corazón de los aficionados británicos. 

En 1973, con su fútbol ya mermado por las lesiones volvió al Manchester City, tomando una decisión que le acompañaría toda la vida, pues un gol de tacón suyo contra el Manchester United significó el descenso de los diablos rojos, que hubieran descendido igualmente, pues la victoria del Birmingham esa tarde habría condenado al United aun empatando. Pero hubo invasión pacífica de campo, aquel gol iba cargado de simbolismo, y Denis Law se retiró del partido cabizbajo y entristecido pensando en el descenso de los que habían sido los suyos durante los mejores momentos de su carrera.  No jugó más, bueno sí, apenas un partido en la Copa del Mundo de 1974 contra Zaire, y después colgó las botas el Rey escocés.