Wojciech Kowalczyk

Pues ya que comenzamos esta semana de parón por partidos internacionales con la publicación del cromo de Luis García, aquel «niño artillero» del Atlético de Madrid, vamos a seguir recordando delanteros noventeros que vinieron a la Liga a dejar huella, y que se ganaron el corazón de muchos aficionados por sus goles y su carisma. Hoy dedicamos unas letras a todo un killer, el polaco Wojciech Kowalczyk, que militó en el Real Betis.

En Polonia este tío metía goles hasta con el bigote, y junto a Juskowiak formaba la temible delantera de la selección polaca que consiguió la plata en Barcelona 92. Avalado por la actuación en los juegos, llegó en 1994 al Betis, y uno que nosotros sabemos no dudó en asegurar que el polaco era el quinto mejor delantero del mundo. En el conjunto andaluz tuvo altibajos, dejando destellos de su olfato goleador, pero desde un principio se le acusó de su baja forma física y del gusto de poner sus pelos a remojo a horas intempestivas. Además, la maldición de futbolistas que comienzan por K le persiguió en sus años en el club de las trece barras. Así que en 1997 fichó por Las Palmas donde tan solo anotaría dos goles. En 1998, el seleccionador polaco le acusó de ser alcohólico y su carrera fue mermando hasta su retiro en el APOEL chipriota.

En la actualidad es un habitual en medios polacos como comentarista deportivo y recientemente apareció vestido con la camiseta de su Betis, al que ya calvo y sin bigote todavía lleva en su corazón.

Cromo Kowalczyk Ediciones Este