Trifon Marinov Ivanov

El otro día publicamos una foto donde aparecía nuestro idolatrado Trifon Ivanov, así que vamos a aprovechar el parón de selecciones y los partidos de clasificación del mundial corrupto para recordar al extraordinario zaguero búlgaro.

Trifon Ivanov es de esos jugadores que gustan a los seguidores de Odio el Fútbol Moderno. Aspecto licántropo, pelos por toda la cara, ojos ozilosos y «melena al vent», además de sus inconfundibles pintas, Ivanov cautivaba por su forma de jugar al fútbol. Miembro de la generación búlgara más canalla que uno pueda recordar, era capaz de secar a los mejores futbolistas, de verse involucrado en polémicas o de anotar goles estratosféricos, todo en un zaguero aguerrido que podía actuar en cualquier lugar de la defensa.

Comenzó su carrera en el FC Etar de Bulgaria, y desempeñándose como líbero destacó en el CSKA de Sofía. En 1988, ya era un asiduo en la selección, y le hizo un marcaje impresionante a Ruud Gullit en un partido disputado en Rotterdam, de Gullit dijo que era el mejor futbolista con el que se enfrentó durante su carrera. «El Lobo Búlgaro» fichó por el Real Betis en el verano de 1991, y aunque acumuló un montón de tarjetas debido a su dureza en el terreno de juego, también es recordado por anotar dos goles en el Camp Nou o marcar un golazo de chilena a un entonces modesto Villarreal. Capaz de lo mejor pero también de lo peor, en el Real Betis son recordados sus actos de indisciplina que terminaron con su salida del club verdiblanco en 1993. Puso el búlgaro rumbo a Suiza, para jugar en el Neuchatel Xamax, donde sería despedido por afirmar que su entrenador «no tenía ni puta idea de fútbol».

En el mundial de USA 94, se convirtió en uno de los protagonistas y líderes de aquella selección búlgara de juego alegre y anárquico que maravilló a todo el mundo y llegó hasta las semifinales. Su gran actuación mundialera le valió para fichar por el Rapid de Viena, club con el que llegó a disputar una final de la extinta Recopa. Se retiraría en Austria en el año 2001 tras jugar también en el FK Austria.

Amigo de Hristo Stoichkov, Ivanov caía también simpático por su temperamento. Desgraciadamente, en febrero de 2016, un infarto acabó con su vida, tenía 50 años.

Cromo Panini USA 94