Guerra mundial en el fútbol moderno (me importa un bledo)

Miquel Sanchis

«Los poderosos lo son por lo que producen, pero el resto son indispensables. Lo que le da salud al fútbol es la posibilidad del desarrollo de los débiles, no el exceso de crecimiento de los fuertes. Los ricos quieren serlo más a costa de que los pobres sean más pobres». Marcelo Bielsa

Se detonó ayer la bomba de la Superliga, explotó aquello con lo que lleva años amenazando el fútbol negocio, y estalló la Guerra Mundial del Fútbol Moderno, que es lo mismo que la guerra de los tontos, pues la crearán, la consumirán y la disputarán aquellos que llevan tiempo abandonado a sus hinchas más acérrimos en favor del atontado que quiere ver desde el sofá y cada semana un Manchester City- Real Madrid, apostando a ser posible, con su camiseta de más de 100 pavos patrocinada por una multinacional explotadora o por la fundación de un país de dudosa reputación.

Ayer no murió el fútbol, la creación de la Superliga Angloespañolaitaliana (si fuera europea contarían con los Dinamos, el Anderlecht o el Ferencvaros) es una más de las muchas aberraciones con las que cada cierto tiempo nos sorprende el fútbol moderno. Ayer los gobiernos clamaron contra el nuevo fútbol, le siguieron la mayoría de federaciones, clubes, ex-futbolistas y periodistas, a todos ellos se sumó el clamor de los aficionados, pues la mayoría no quieren que les vendan otro producto para tontos, muchos creían que con el V.A.R y el tecnofútbol, con los penaltis de chichinabo y las líneas del fuera juego se había tocado techo. El fútbol para gente que no le gusta el fútbol ya tiene su arbitraje y tendrá ahora su propia competición, la Superliga, privada y cerrada, elitista, pero que ¡ojo!, se asemeja bastante a las nuevas competiciones continentales que propone la UEFA y la FIFA (no hay opción buena). La FIFA, que mantiene para el año que viene el mundial de Qatar, el mundial de la corrupción y la muerte.

Y estalló la guerra de señoritos ricos que pugnarán por llevarse la porción más grande de un pastel llamado negocio. Infantino, Florentino, Laporta, Levy que más da, me importa un bledo. Ayer muchos de los mismos que nos llamaban nostálgicos del Mikasa cuando denunciábamos las mil y una aberraciones escribieron por fin aquello de Odio Eterno al Fútbol Moderno en las redes sociales. Todo es un proceso, la Supercopa en Arabia, el chino aquel que fichó un sponsor para el Rayo, la camiseta de cuadritos del Barcelona, los dragones del Real Madrid, los cambios de escudo, el intento de llevar la Liga a Miami, el niño con la camiseta de Mealdo, ver a Maldini forrarse a costa de la ludopatía, los 20 futbolistas árabes que llegaron a mitad temporada a diferentes equipos de la Liga por convenio, por decreto o por no se qué. La lista de ataques a la esencia del fútbol con el que crecimos es demasiado larga, y los tontos claudicaban, adelante y enhorabuena, ya tienen ustedes su competición preferida, a nosotros nos gustaría que volviera la Recopa pero el fútbol como todo evoluciona ¿no? ¿o como era aquello?

Lo peor será ver crecer a toda una generación educada en que si tienes dinero podrás conseguir todo cuanto quieras aunque no te lo merezcas ¿qué cojones hace el Tottenham en ese grupo de los 12 supuestos grandes del continente? ¿Dónde está el Ajax, el Porto o el Benfica? ¿de verdad no es más bonito soñar? ¿de verdad no es más bonito contar las hazañas del Magdeburgo, Malinas o Aberdeen como tan bien hacemos en esta página? ¿De verdad renunciamos al Liverpool-Alavés?

Quizá sea mejor y gane el fútbol auténtico una vez el tontismo se vaya a otra parte. Quizás gane el fútbol de barrio al que muchos ya hace tiempo que nos hemos apuntado, o el popular, que cuenta cada vez con más clubes y más adeptos. Al Barça le importa un bledo lo que piense su socio de les Corts, al que ni siquiera le ha preguntado, le interesa más captar clientes en El Cairo o en Pekín. Al socio del Madrid que pasea por la Castellana se le terminan las historias contra el Athletic o la Real y el carrusel, en favor de lo que le apetece a un tío que vive en Dubai o en Potosí. Los clubes en teoría de los socios, ni preguntan a sus socios, y el Atleti se apunta a la Superliga también, sinceramente, creo que será todo más bonito con los otros 17, más los que vengan.

El tontismo ni ha caído en lo interesante que pueda ser un Tottenham-Arsenal siendo novenos y décimos de esa mal nacida Superliga, les da igual, si les das una mierda pinchada en un palo seguro que la chupan. Por suerte, hay esperanza, porque ante tal bombazo o pinchazo, ante cualquier crisis hay una nueva oportunidad y ayer muchos aficionados al fútbol dijeron basta ya. Solo falta el plantón, no sucumbir, ni claudicar, ni aceptar lo que tantas veces hemos aceptado. Si al final va a ser verdad que nosotros (los del odio al fútbol moderno) ni somos una moda ni añoramos nuestra adolescencia, será verdad que esto se ha salido definitivamente de madre, será verdad que de esta guerra habrá un antes y un después, a menudo, a menudo los Manowar vienen a mi barrio, cuatrocientos pijos mueren bajo sus hachazos, Hamlet, Gigatrón, vino, papas y anisetes y Superliga Europea de Fútbol.