Efemérides futboleras (29a-5m)

Miquel Sanchis

La Liga, las competiciones europeas, en otros años también la Copa, los ascensos y descensos… muchas cosas se deciden durante el mes de mayo que empieza ahora. Repasemos las efemérides para ver que ocurrió en esta época del año en el mundo de fútbol en pasado.

SEMANA DEL 29 DE ABRIL AL 5 DE MAYO

El 29 de abril de 1984, el Athletic Club ganó su octava Liga, y apenas unos días después también levantó la Copa. Al ser campeón de Liga y también de Copa, ni se fueron a Arabia a jugar una Supercopa inventada ni nada. Se le adjudicó automáticamente la Supercopa al Athletic Club. Justicia deportiva. Qué tiempos aquellos del Athletic de Clemente, y cuánto tiempo hace que no sale la gabarra.

Ese mismo día, pero de 1990, cuando Italia se preparaba para la gran cita mundialista en sus estadios, el Nápoles de Maradona ganó su segundo scudetto en pocos años. Han pasado décadas desde entonces, y los napolitanos no han vuelto a repetir la gesta.

El 30 de abril de 1989, Celtic y Liverpool disputaron en Celtic Park un partido en memoria de los fallecidos en la tragedia de Hillsborough. El resultado fue lo de menos. You’ll never walk alone.

El 2 de mayo de 1935 nació en La Coruña el gran Luis Suárez Miramontes.

Debutó con el Deportivo en 1953, siendo traspasado un año más tarde al F.C. Barcelona donde coincidió con otro grande, el húngaro Ladislao Kubala. Allí ganó dos Ligas, dos Copas y dos Copas de Ferias. Se le resistió la Copa de Europa que pudo ganar en su último partido como barcelonista, en aquella final de Berna de 1961 que los azulgrana perdieron por 2-1 después de estrellar varios balones en la madera. 

En 1960 había ganado el balón de oro (ganó también dos de plata y uno de bronce), y a día de hoy sigue siendo el único futbolista nacido en España en conseguir tal galardón. En 1961 fue traspasado al Inter de Milan convirtiéndose en el fichaje más caro de la historia y los 250 millones de liras (algo más de 200.000 euros) fueron aprovechados para pagar la construcción del Camp Nou.

En Italia «el Arquitecto» triunfó y fue pieza clave en el gran Inter de Helenio Herrera, y ganó tres «scudettos» , dos Copas de Europa y dos Intercontinentales. Marcó el primer gol de España en una Eurocopa, y en 1964 se convirtió en el primer futbolista de la historia en proclamarse campeón de Europa tanto a nivel de clubes como de selecciones. Diez temporadas vistió la camiseta del Inter y jugó tres más en la Sampdoria, donde colgó las botas en 1973.

Era un grandísimo interior izquierdo, muy buen organizador de juego y creativo, que regateaba con finura y veía el juego mucho antes que los futbolistas de su época.

Cuando se retiró ocupó el banquillo del Deportivo de la Coruña, del Inter de Milan y fue seleccionador español desde el 88 al 91, dirigiendo a España en el mundial de Italia 90. 
Después ocupó el cargo de director deportivo del Inter entre 1995 y 2002 ( aunque bueno, antes les llamábamos secretarios técnicos) e hizo algún fichaje importante como el de Ronaldo Nazairo que siguió sus pasos al cambiar el azulgrana por el «neroazzurro» en el mismo año en que ganó el balón de oro. 

Luis Súarez, el auténtico, el bueno, el arquitecto, probablemente el mejor futbolista español de la historia y al que a veces no tenemos en cuenta, quizá por jugar tantos años en Italia, donde es extremadamente reconocido.

El 3 de mayo de 1972, se jugó la ida de la primera final de Copa de la UEFA de la historia. En partido diputado en el Molineux Stadium de Wolverhampton se enfrentaron el Wolverhampton Wanderers y el Tottenham Hotspur. No hubo otra final inglesa en la competición hasta hace muy poco, cuando se enfrentaron Chelsea y Arsenal.

Y un 4 de mayo de 1949 ocurrió la tragedia de Superga.

Recordamos unas palabras que nos mandó un seguidor en 2015:
«Pocos clubes tienen la historia trágica que atesora el Torino. Un club «muerto» tres veces y todas ellas resucitado. La tragedia de Superga en 1949 fue la primera vez que murió, cuando un accidente de aviación se llevó por delante a 18 jugadores del pentacampeón que aportaba 10 de los 11 titulares de la selección italiana, entre los que estaban los grandes Mazzola (padre de Sandro, grande del Inter), Loik o Rigamonti. 

Curiosamente, un sólo hombre fue el causante de las otras dos «muertes»: Attilio Romero. Una fue con 19 años, en 1967, cuando atropelló a Gigi Meroni, principal estrella del equipo turinés y del que Romero era fanático seguidor. La muerte de Meroni hundió al Toro y sumió en una gran depresión a Romero, que años después por casualidades del destino, terminaría siendo presidente del club, y que por sus erróneas decisiones terminaría en bancarrota en 2005, desapareciendo con su denominación original de Torino Calcio. Hoy la squadra granata continúa con el nombre de Torino FC.

Larga vida al Toro!«