Mattias Asper

Ya se puede fichar y la Real Sociedad un verano se trajo a Mattias Asper. Fue cuando muchos equipos empezaron a fichar futbolistas de cualquier parte de Europa tras la sentencia Bosman.

En el verano del 2000, la Real Sociedad apostó por varios futbolistas foráneos de poca reputación y dudosa calidad. No obstante, fijó los ojos en un «estupendo» portero sueco, que venía de hacerlo bastante bien en el potente AIK Solna, un rubio de casi dos metros del que se hablaba maravillas por el norte de Europa y que costó 600 millones de las antiguas pesetas (3,6 millones de euros) a la Real.

La Real, un club que ha formado a grandes porteros de este país, con una gran tradición de buenos guardametas bajo los palos, fichaba al primer portero extranjero de su historia. Con Clemente en el banquillo «txuri-urdín», Asper empezó de titular la temporada. El equipo no tardó en hundirse en los puestos bajos de la clasificación, y recibió contra el Barcelona la mayor goleada encajada en el estadio de Anoeta. Temporada desastrosa donde Asper solo jugaría 10 partidos, perdió la titularidad y la confianza.

La temporada siguiente fue cedido en el mercado invernal al Besiktas turco. El sueco finalmente volvió a Suecia, donde jugó a buen nivel incluso una vez marcó un gol de cabeza.

Tras el fiasco de Asper, La Real Sociedad apostaría después por otro portero extranjero. Se llamaba Westerveld, pero este ya fue otra cosa.

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