Alf-Inge Haaland

El padre de Erling Haaland ya fue en sus tiempos mozos un buen futbolista. Al contrario que su hijo, su misión en el terreno de juego era dejar la portería a cero, y se caracterizó por ser un defensa central duro y expeditivo. Formado en Bryne FK noruego, con 21 años fichó por un equipo de la Premier League, concretamente por el Nottingham Forest, que comenzaba en 1993 su etapa post Brian Clough. Cuatro años estuvo en el Forest y a pesar de su buen hacer en la zaga no pudo evitar el descenso de categoría. Esto motivo su fichaje por un equipo más consolidado por aquel entonces, el Leeds United, donde Haaland lograría clasificarse para la Champions League, y donde vería nacer a su hijo Erling (sí, nació en Leeds) y también en Leeds tendría el primer encontronazo con un canalla llamado Roy Keane.

En el año 2000, fue traspasado al Manchester City, y en 2001, en un derby, Alfie sufrió la venganza del irlandés. Una salvaje entrada significó la venganza de Roy Keane a las mofas del noruego en una acción durante un Manchester United-Leeds United de 1997. Con los ligamentos rotos, Keane se retorcía de dolor en el suelo y Alfie tuvo la genial idea de ir a recriminarle que estaba fingiendo. No olvidó el duro centrocampista irlandés, que años después buscó su vendetta. Haaland no pudo recuperarse al 100% de aquella lesión provocada intencionadamente, y tras disputar un partido con su selección y otro con su club, se vio obligado a abandonar el fútbol.

«Había esperado mucho tiempo. Le golpeé jodidamente duro. El balón estaba allí, creo: ‘Toma esta, bastardo. Y no vuelvas a mirarme burlándote de falsas lesiones. Escribió el maldito Roy Keane en su autobiografía.

Pero, siguió la vida para Alf-Inge, que crió bien a su hijo y en 2022 es el delantero con más novias del fútbol europeo, y no dudará en meter al chaval en uno de los clubes más poderosos del mundo a cambio de un buen pastizal.

Haaland en su época en el Leeds United