Diego Forlán Corazzo

Con motivo de la final de la UEFA moderna que disputarán Villarreal y Manchester United, vamos a recordar a un futbolista con mayúsculas que jugaba hasta hace cuatro días y que vistió de rojo y después de amarillo en sus primeros años en el fútbol europeo, el uruguayo Diego Forlán.

Su padre fue Pablo Forlán, que jugó en equipos de la talla de Peñarol y Sao Paulo durante la década de los 70, y Diego heredó el gusto por la pelota y el talento de su padre. Delantero enérgico, batallador, rápido, inteligente y con un disparo potente que sacaba de la nada, Diego se formó en las inferiores de Danubio hasta que con 17 años fichó por Independiente de Avellaneda. En seguida debutó y despuntó en el campeonato argentino, y Alex Ferguson puso sus ojos en su rubia cabellera, logrando contratarlo en enero de 2002. A pesar de dejar destellos de gran delantero, en Old Trafford le tocó vivir a la sombra de un tal Van Nistelrooy y en el verano de 2004 fue traspasado al Villarreal.

En el club castellonense hizo historia. Formó una sociedad brillante junto a Juán Román Riquelme y fue clave en los éxitos y el buen fútbol que ofrecía aquel gran Villarreal de Manuel Pellegrini que llegó a una semifinal de Champions League o a finalizar la Liga en el tercer puesto. Él logró Pichichi en la 2004/05 y compartió bota de oro con el francés Thierry Henry. El Madrigal disfrutó con su arsenal de goles y se convirtió en uno de los delanteros más cotizados del momento.

En el año 2007, el Atlético de Madrid apostó para que Forlán fuera el sustituto de Fernando Torres en el ataque colchonero, y el uruguayo tampoco decepcionó a la afición rojiblanca. En 2009 volvió a lograr el Pichichi y la bota de Oro y en 2010 tuvo su año mágico al lograr la Europa League con el Atlético de Madrid y el Balón de Oro del mundial de Sudáfrica siendo la referencia celeste en un mundial en que anotó cinco goles. Forlán era letal en esa época, marcaba de cualquier manera, dejando a rivales sentados a su paso o bien con uno de sus potentes zapatazos lejanos.

En 2011 fichó por el Inter de Milán, y después jugó en el Inter Porto Alegre, Cerezo Osaka, Peñarol y Mumbai City antes de terminar su carrera en el Kitchee Sports Club de Hong Kong en 2018.

Hoy verá el partido con la tranquilidad del que no tiene nada que hacer, y asegura no tener favorito, «qué gane el mejor».