Emil Kostadinov

Pues llegamos a mitad de agosto y en 1995 tal día como hoy se jugaba en Cartagena el Trofeo de Cartagineses y Romanos. El Deportivo de la Coruña cambiaba de entrenador después de los años del Superdepor de Arsenio Iglesias y el elegido para continuar el proyecto era el galés J.B Toshack. El club gallego se iba a disputar el trofeo contra el Bayern de Munich, que era una colección de figuras y que ya venía rodado pues había empezado la Bundesliga. Zickler, Herzog, Scholl, Papin y un búlgaro con pasado blanquiazul estaban entre los titulares del gigante bávaro aquella noche. Aquel búlgaro era Emil Kostadinov, que debió pensar «¿dónde me he metido?» ante la borrachera de goles que cayeron en la fiesta cartagenera. 7-0, un resultado que pasó a la historia a pesar de ser un partido veraniego.

Kostadinov no lo podía creer, los deportivistas Bebeto, Beguiristain y Fran desbordaban cuando querían la defensa germana y a él no le caía ni un balón para perforar la meta gallega.

Era el delantero búlgaro un delantero de tamaño, pero veloz, y que poseía un muy buen remate de cabeza. Había triunfado en el CSKA de Sofía y junto a Penev y Stoichkov formaba un tridente de mucho veneno en la selección de Bulgaria. Penev fue al Valencia, Stoichkov al Barça y Kostadinov al Porto en 1990, donde rindió a un nivel estupendo durante cuatro temporadas.

En 1994 llegó el mundial de los Estados Unidos y Kostadinov demostró ser un delantero peligroso clave en el éxito de aquella selección búlgara tan canalla que logró meterse en semifinales. Entonces Lendoiro lo trajo al Deportivo de La Coruña, como uno de los mejores delanteros del momento. Sin embargo, nunca pudo deslumbrar en A Coruña, no fue capaz de meterse en el once titular donde otros delanteros como Bebeto, Claudio o Julio Salinas gozaron de más minutos. Pero Kostadinov todavía tenía nombre y en 1995 fichó por el Bayern de Munich, que aunque salió machacado de Cartagena pudo levantar esa temporada la UEFA contra el Girondins, anotando Kostadinov un gol en la final.

Tras el Bayern jugó en el Fenerbahçe turco, en el Tigres mexicano, en su CSKA y en el Mainz alemán donde se retiró finalmente en el 2000.

Siempre será recordado por el gol que marcó a Francia en el Parque de los Príncipes que supuso la clasificación de su selección al mundial del 94, y la confrontación entre Cantona y Ginola.

Emil Kostadinov, un cohete de delantero al que se le apagó la mecha de repente, que jugó en el Depor y en el Bayern, y que sufrió aquella goleada histórica.

Emil Kostadinov cromo Ediciones Este Deportivo