John Mikkelsen Lauridsen

Si recordamos la final de la UEFA del 88 debemos recordar a Lauridsen, aquel elegante futbolista danés que fue castigado por el maestro Jai Clemente a no disputar la vuelta de la final europea y finalmente el Espanyol no pudo levantar un título que parecía ganado.

«El Rubio» llegó al Espanyol en 1982, procedente del Esbjerg FB de Dinamarca, su país. Parecía que lo tenía todo atado para fichar por el Ipswich Town, pero algún emisario del Espanyol le convenció para que no subiera al barco que lo llevaba a tierras británicas y aceptara trasladarse a Barcelona.Se vino para Barcelona y cuando Maguregui le vio, dijo «muy bueno, pero parece que cojea». Aun así, el danés se hizo con la batuta en el centro del campo y se convirtió en todo un señor del fútbol con sus cambios de ritmo, su buena conducción del esférico, una enorme visión de juego y un porte elegante, siempre con la cabeza alta, enseñando su bigote que recordaba a Schuster, al igual que sus desplazamientos en largo.

Un futbolista elegante, de mucha calidad, y que además caía bien tanto en un vestuario donde hizo grandes amistades como en la grada de Sarriá, pues fue uno de los ídolos de la afición. Además, totalmente integrado en la ciudad, aprendió rápidamente español y catalán, dos lenguas que hoy habla perfectamente.Pero en su última temporada en el conjunto blanquiazul, aquella de la bella historia europea de la 87-88, Lauridsen fue condenado al banquillo por Javier Clemente en demasiadas ocasiones. El de Barakaldo, que siempre prefirió gregarios antes que jugadores exquisitos como Lauridsen, lo dejó fuera de la final contra el Bayer Leverkusen, una decisión que pudo cambiar la historia del club perico.

Descartado por Clemente, que no le dio minutos ni para despedirse de la afición en el campo, puso rumbo a Málaga, donde jugó dos temporadas antes de volver a Dinamarca para retirase en 1992 con el Esbjerg FB.Un mito del espanyolismo y de nuestra Liga, un futbolista sensacional, dotado de esa elegancia danesa tan particular. Un amigo del fútbol, un crack de los que ya no hay, un rubio de leyenda, Lauridsen.

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