José Antonio Camacho Alfaro

Hay un Espanyol-Real Madrid y quereos recordar a José Antonio Camacho, leyenda blanca que tuvo un buen rendimiento en el banquillo blanquiazul.

El que fuera futbolista de casta y coraje en los tiempos en que España era más furia que roja se pasó después a los banquillos, siendo también seleccionador español, y hace ya un tiempo que cogió el gusto por las alcachofas, convirtiéndose en el comentarista habitual en los grandes torneos. Ya dejó perlas en la Eurocopa del 2016, después en el mundial 2018 y también en la pasada Eurocopa. Camacho se ha puesto de moda y, lamentablemente, no creemos que nadie le quite el puesto ni a él ni a Kiko por lo menos hasta después del Mundial de Norte America (México, Canadá y Estados Unidos) que se jugará en 2026.

Nacido en 1955 en la localidad murciana de Cieza, pasó por el Atlético Jareño y por el Albacete hasta que el Castilla lo fichó en 1973. Ya no abandonó la Casa Blanca durante su época como futbolista, se retiró en el Real Madrid en 1989 con nueve Ligas, cinco Copas y dos Copas de la UEFA bajo el brazo, todo a pesar de haber sufrido una grave lesión en sus comienzos que lo apartaron de la competición durante año y medio. Pero es que Camacho de empeño y sacrificio iba sobrado, y también de la «cabezonería» necesaria para levantarse de situaciones adversas. Es recordado por sus buenas maneras defendiendo, por sus marcajes férreos, la lucha y la entrega constante. En la memoria la imagen de Camacho con la venda en la cabeza manchada de sangre durante el mundial de 1986, fue sin duda, uno de los abanderados de la furia española. Después de su retirada de los terrenos de juego en 1989, se sacó el carnet de entrenador.

Hizo grandes campañas con el Rayo Vallecano y el Espanyol (allí se le recuerda por aquel incidente con Roberto Fresnedoso cuando el centrocampista blanquiazul acudió al banquillo a que le curaran una pequeña herida ene el dedo). Estuvo también en el Sevilla y en el Benfica, y si no se cruza un arbitrucho en 2002 en su camino hubiera podido hacer historia durante su etapa como seleccionador nacional. Ha sido seleccionador en China, y en Gabón, y lo intentó en el Real Madrid pero salió a los pocos días dejando en el vocablo futbolero la palabra «Camachada».

Disputó dos mundiales y dos Eurocopas como jugador, una Eurocopa y un mundial como seleccionador, y no sé cuantos torneos como comentarista… el «Iniesta de mi vida» ya queda lejos. José Antonio Camacho, un tío que suda.

José Antonio Camacho Alfaro.
Se terminó el mundial y muchos ya descansamos del fútbol y de José Antonio Camacho. El que fuera futbolista de casta y coraje en los tiempos en que España era más furia que roja se pasó después a los banquillos, siendo también seleccionador español, y  hace ya un tiempo que cogió el gusto por las alcachofas, convirtiéndose en el comentarista habitual en los grandes torneos. Ya dejó perlas en la Eurocopa del 2016, y ahora en el mundial 2018. Camacho se ha puesto de moda y no creemos que nadie le quite el puesto ni a él ni a Kiko por lo menos hasta después del Mundial de Norte America (México, Canadá y Estados Unidos) que se jugará en 2026.
Nacido en 1955 en la localidad murciana de Cieza, pasó por el Atlético Jareño y por el Albacete hasta que el Castilla lo fichó en 1973. Ya no abandonó la Casa Blanca durante su época como futbolista, se retiró en el Real Madrid en 1989 con nueve Ligas, cinco Copas y dos Copas de la UEFA bajo el brazo, todo a pesar de haber sufrido una grave lesión en sus comienzos que lo apartaron de la competición durante año y medio. 
Pero es que Camacho de empeño y sacrificio iba sobrado, y también de la "cabezonería" necesaria para levantarse de situaciones adversas. Es recordado por sus buenas maneras defendiendo, por sus marcajes férreos, la lucha y la entrega constante. En la memoria la imagen de Camacho con la venda en la cabeza manchada de sangre durante el mundial de 1986, fue sin duda, uno de los abanderados de la furia española. 
Después de  su retirada de los terrenos de juego en 1989, se sacó el carnet de entrenador. Hizo grandes campañas con el Rayo Vallecano y el Espanyol (allí se le recuerda por aquel incidente con Roberto Fresnedoso  cuando el centrocampista blanquiazul acudió al banquillo a que le curaran una pequeña herida ene el dedo). Estuvo también en el Sevilla y en el Benfica,  y si no se cruza  un arbitrucho en 2002 en su camino hubiera podido hacer historia durante su etapa como seleccionador nacional. Ha sido seleccionador en China, y en Gabón, y lo intentó en el Real Madrid pero salió a los pocos días dejando en el vocablo futbolero la palabra "Camachada". 
Dos mundiales y dos Eurocopas como jugador, una Eurocopa y un mundial como seleccionador, y no se cuántos torneos como comentarista... el "Iniesta de mi vida" ya queda lejos. 
José Antonio Camacho, un tío que suda.
José Antonio Camacho cromo Real Madrid