Luís Antônio Corrêa da Costa, «Muller»

Recordamos hoy a un delantero brasileño, escurridizo y letal, y que era una de las estrellas de aquel Sao Paulo de Tele Santana que le ganó la Copa Intercontinental a dos monstruos del fútbol europeo de principios de los 90, el Barcelona del Dream Team y el todopoderoso Milan.

Muller era un rápido delantero, muy peligroso dentro del área, que tenía buen remate, colocación, y una habilidad especial para mandar el balón al fondo de las mallas en solo dos toques, control, mirar y chutar; su puntería era excelente. Brilló en el Sao Paulo durante los 80, y fichó por el Torino en 1988, haciendo buenos registros en una competición tan dura como la italiana. Además no se asustaba con los duros marcajes italianos de la época, pues solía jugar sin canilleras, con las medias bajadas.

Volvió en 1991 al Sao Paulo, para hacer historia en el club brasileño. Todavía le anda buscando Ferrer en la jugada que acabó con el primer gol del Sao Paulo en aquella final Intercontinental; y Muller fue otra vez determinante un año después contra el Milan, cuando sorprendió a Baresi, Maldini y Rossi y terminó marcando el definitivo 3-2.

Tras aquellos buenos años de gloria en el Sao Paulo, junto a los Raí, Cerezo, Cafú, Zetti, Palinha y compañía, Muller se fue a Japón, retornando un par de años después a Brasil, donde jugó en varios equipos.

Fue tan peligroso en las canchas con sus goles como en un club bailando samba, y reconoció haberse marcado algún George Best durante su época de futbolista gastando mucho dinero en todo lo que conlleva la noche.

Jugó los mundiales del 86, 90 y 94 con la canarinha, siendo campeón del mundo en este último, aunque apenas tuvo minutos.

«Muller», un campeón.

Cromo Muller Panini USA94