Marcos Evangelista de Morães «Cafú»

¡Ay Cafú! cuando vengas ¿qué harás tú?… se preguntaba la afición madridista cuando Ramón Mendoza se obsesionó con traer al Real Madrid a este pedazo de lateral diestro brasileño. Cafú llevaba unos años jugando a un altísimo nivel con el poderoso Sao Paulo de Tele Santana, y con sus cualidades físicas y técnicas estaba destinado a ser uno de los mejores del mundo en su posición. Parecía que iba a llegar al Real Madrid, pero le dijeron a Ramón Mendoza que había otro que era mejor y más barato que Cafú, y el del pelo blanco acabó fichando a un tal Vítor.

En enero de 1995 tras una negociación extraña, que quizá recuerden los más frikis del lugar, entre Sao Paulo, Palmeiras y Real Zaragoza, el futbolista, que ya se había proclamado campeón del mundo en USA 94, aterrizó en la Romareda. Llegó como crack, dispuesto a comerse la banda derecha del fútbol europeo, pero no contó con Don Alberto Belsué, que era dueño y señor del carril derecho en el Zaragoza. Sin afianzarse en el once titular del club maño, volvió a Brasil, esta vez al Palmeiras, como estaba previsto.

En 1997 llegó a la Roma, y esta vez demostró su talento y convirtiéndose en uno de los mejores zagueros del mundo, siendo uno de los precursores de laterales que se incorporan al ataque que tanto gustan en el fútbol moderno y que ya hacía tan bien Carlos Alberto allá por el año 70. Apodado Il Pendolino por la afición romana, jugó seis temporadas en el club giallorosso, con el que ganó un scudetto. Todavía jugaría en el Milan, donde a pesar de su edad siguió rindiendo a un nivel altísimo y donde pudo ganar una Copa de Europa. Con la selección de Brasil disputó tres finales de Copa del Mundo seguidas, fue dos veces campeón del mundo y jugó 142 partidos con la canarinha, nadie pudo hacerlo más.

Todo un campeón, y uno de los mejores de la historia en su puesto con permiso de Belsué. Un portento físico.

Cromo Panini Cafu USA 94