Mohammed Alí Amar Nayim

26 años han pasado ya, desde que Nayim lanzara el balón al cielo de París en el último suspiro de la final de la Recopa contra el Arsenal y el esférico acabara alojándose en el fondo de las mallas. Probablemente el mejor gol de la historia en una final europea junto a la volea de Zidane al Leverkusen. Un gol sensacional, de los que se no se ven a menudo y se recuerdan para siempre.

Nacido en Ceuta, el héroe de París pasó por las categorías inferiores del Barça, debutando con el primer equipo en 1988, pero se marchó al Tottenham inglés donde sus actuaciones contra el Arsenal calarían en la afición de los Spurs. Tras cinco años en Inglaterra fichó por el Real Zaragoza y allí el destino le convertiría en leyenda precisamente contra los gunners, con aquel disparo impresionante que Seaman no pudo atajar. Nayim pasó a la historia del fútbol, y con él su Real Zaragoza. Después jugó dos temporadas en el Logroñés hasta su retirada.

Muchos años después de aquel 10 de mayo, todos saben lo que es marcar un gol «a lo Nayim», algo que quedará para siempre, y que emociona a cualquiera que vivió el momento.