Moisés García Fernández «Arteaga»

Si pensamos en un futbolista que haya jugado en Cádiz y Espanyol nos viene rápidamente a la memoria el nombre de Arteaga, hijo de un futbolista mítico del Cádiz, el defensa canario Manuel García Arteaga.

Que arte tenía este centrocampista gaditano en su zurda. Pegadito en banda o bien por la mediapunta, Arteaga era un peligro. Desequilibrante y talentoso, surgió de aquella hornada magnífica de Cádiz junto Kiko Narvaez, Quevedo, Barla o Fali Benítez. Jugó para el Cádiz hasta que en 1993 lo fichó el RCD Espanyol. En el conjunto barcelonés se convirtió en uno de los líderes del equipo, y ganó como capitán la Copa del Rey del 2000. Jugó también para el Rayo Vallecano y se retiró en el Chiclana con 38 años.

Muy querido allá donde jugó, especialmente la de las aficiones de su Cádiz y Espanyol, por su compromiso, profesionalidad y por ese desparpajo que ofrecía sobre el verde.

Cuando colgó las botas se puso a entrenar, dirigió al Badajoz y en categorías inferiores del Chiclana. Pero, actualmente vive apartado del fútbol. Qué calidad, Arteaga.

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