Nery Alberto Pumpido

Recordamos a Alberto Pumpido, guardameta argentino que no estuvo fino en el partido inaugural del mundial de Italia 90, cuando Argentina y Camerún disputaron en Milan un duelo en el que Diego Maradona declaró que «al menos hoy los milaneses han dejado de ser racistas por un rato».

En aquel debut mundialista Nery Pumpido no pudo atajar un balón en teoría fácil que el camerunés Oman-Biyik ganó espectacularmente por arriba, y argentina sorprendentemente fue derrotada por los leones indomables.

Cuatro años antes Pumpido había levantado la copa del mundo como portero titular, nadie esperaba ese fallo.

El Mocho comenzó su carrera en Unión de Santa Fe, de donde pasó a Vélez Sarsfield en 1981. Sus actuaciones le valieron acudir a la cita mundialista de España 82 aunque no disputó ningún minuto. De 1983 a 1988 jugó para River Plate, donde tuvo sus mejores años al convertirse en campeón de la Libertadores y del mundo con los millonarios, y se ganó el puesto de titular en la selección Argentina.

En 1987, tuvo una extraña lesión, cuando se le enganchó el anillo de bodas en uno de los ganchos donde se sujeta la red de la portería. Se le desprendió la piel y perdió un cacho de dedo. Le intervinieron quirúrgicamente y nació la leyenda urbana que decía que le habían implantado más dedos.

En 1988 llegó al Real Betis, y en Sevilla pudieron disfrutar de su capacidad para sacar en largo y de su inusual manera de parar balones apoyándose en el suelo con las rodillas.

El mundial de 1990 empezó fatal para Argentina, no solo por aquella derrota ante Camerún, si no porque en el siguiente partido, ante la Unión Soviética, Pumpido sufrió una gravísima lesión al chocar con Olarticoechea. Aquella lesión de tibia y peroné marcó su carrera, volvió a Santa Fe, donde se retiró en 1992.

Cromo Nery Pumpido Argentina