Percy Celso Olivares Polanco

Un buen lateral peruano. Un futbolista polifacético, un artista, que desprendía simpatía y buen rollo, un auténtico ligón que pasó por Tenerife.

Su compatriota Chemo Del Solar había recomendado su fichaje, llegando Percy Olivares a la Isla en 1993. Era la segunda prueba del «Zancudo» en el fútbol europeo, la primera, en el FC Nürnberg alemán no había sido una buena experiencia, pues el futbolista fue víctima de ataques racistas constantes, teniendo que volver a su país mediada la temporada. El calor y la simpatía de Tenerife era otra cosa, allí Percy podía mostrar su fútbol. El fútbol de un potente lateral capaz de cabalgar por la banda del Heliodoro Rodriguez López para incorporarse con frecuencia al ataque. Su misión, hacer olvidar a Berges, que se había ido al Celta.

Finalmente el potente defensor peruano terminó el curso con solo 18 apariciones y alguna expulsión innecesaria. La siguiente temporada no contaría con oportunidades y se marchó silenciosamente a Rosario Central. Percy probó suerte en infinidad de equipos y ligas, convirtiéndose en todo un trotamundos, una especie de Abreu peruano al que le costaba cumplir con las expectativas. Cada año cambiaba de club y paseó su gracia por Argentina, México, Perú, Brasil, Grecia, Estados Unidos o Suiza.

Pero, disfrutó del éxito al colgar las botas, se hizo actor, bailarín y showman, hasta convertirse en una de las personas más populares de Perú y ser perseguido constantemente por la prensa rosa. Cansado de ello, volvió a acordarse del balón, lo ha intentado de entrenador, ha creado diversas escuelas de fútbol y recientemente ha sido colaborador de la Federación Peruana de Fútbol. Sin duda un tío de mundo con mucha historia, que jugó en el Tenerife, cuando los isleños tenían un equipazo en Primera.

Cromo Olivares Ediciones Este