Robbie Fowler

Robbie Fowler era un futbolista distinto, todo talento e instinto goleador, pero también temperamental y polémico. Dejó en el recuerdo celebraciones curiosas, cómo girarse la camiseta y correr como pollo sin cabeza con el número y el nombre delante, o cómo la vez que apoyó la dramática situación de los estivadores del puerto de Liverpool, motivo por el que fue sancionado. Le daba igual, pensó que debía de hacerlo.

Pero, sin duda la celebración más recordada fue la que protagonizó en un derbi ante el Everton, cuando los fans «toffees » se pasaron el partido increpando a Fowler y acusándolo de abusar de la cocaína. Con esas, el delantero red (que de pequeño era hincha del Everton) anotó un gol y se fue a celebrarlo a la línea de cal, inclinándose como si fuera a consumir una anchoa. Un gesto que dio la vuelta al mundo y del que Fowler ya no se podrá librar en la vida.

Montó farras con Gazza, hizo un calvo a los seguidores del Leicester City, provocó a Le Saux con unos lamentables gestos homófobos por los que se ganó un buen codazo de este, también abrazó a un linier celebrando un gol, la lió en aviones y discotecas… pero tuvo un comportamiento ejemplar y fue premiado por la FIFA en un partido contra el Arsenal al pedir que no señalara un penalti ya que Seaman no lo había tocado.

Robbie Fowler, un delantero con mucha calidad, con unos registros impresionantes que lo hacen uno de los mejores atacantes ingleses de las últimas décadas, autor del Hat-Trick más rápido de la historia de este deporte, pero que siempre será recordado por su comportamiento provocador y rebelde. Fowler el travieso.

Robbie Fowler