Ronaldo de Assis Moreira

Los años en que alcanzó su máximo nivel, el brasileño Ronaldinho fue un futbolista absoluto. Gozamos de sus jugadas imposibles, de su potencia, de su técnica, de su dribbling, de su creatividad, de su golpeo y de sus goles ya en tiempos modernos, pero Ronaldinho siempre se mostró como un apasionado del balón, y de la vida, y con su carácter especial conquistó el corazón del fútbol mundial, hasta el de aquellos que no entienden de fútbol. Su juego fue toda una revolución.

Cuando en esta página, un 21 de marzo, día de su cumpleaños lanzamos la pregunta sobre si Ronaldinho había sido un futbolista moderno, un seguidor destacó con este comentario:

«Rotundamente no. Ronaldinho era magnificamente humano, amante de la fiesta, las mujeres y la comida. Era uno más. Fue el más grande, y dejó de serlo porque quiso, porque prefirió vivir. Nada que ver con los top models deificados twitter-adictos de hoy».

Destacó en su país en el Gremio, y en 2001 fichó por el Paris SG. En 2003 llegó al Barcelona de la mano de Joan Laporta y Sandro Rosell, ya como campeón del mundo, y revolucionó el club con su juego alegre que tanto necesitaba el Barcelona en aquella época. Desde su primer gol al Sevilla hasta que se fue del club en 2008, dejó detalles jugadones y títulos, siendo la estrella de aquel equipo de Rijkaard que volvió a poner el nombre del Barça en lo más alto. La Ronaldinhomanía que se vivió en aquellos años no se ha vuelto a ver en la Ciudad Condal.

Jugó después en el Milan, Flamengo, Atlético Mineiro, Querétaro y Fluminese, siempre demostró su clase, y también más ganas de divertirse con los suyos que de machacarse a entrenar. En 2018, lejos del nivel físico de la gran competición, y con todavía 37 años, Ronaldinho colgó definitivamente las botas. Desde entonces, lo ha visto la gente en mil pachangas, porque él nunca se separa del balón. La sonrisa del fútbol incluso pisó la cárcel en 2020 por falsificar su pasaporte. Hasta en prisión se le vio feliz.

Cromo Ronaldinho Ediciones Este