Sergio Daniel Martínez Alzuri “Manteca»

«La ONU futbolística que intenta construir sin éxito Augusto César Lendoiro, acogió a cinco nuevos integrantes y dejó marchar a otros tantos. Los más de 2.000 millones desembolsados por Hadji, Manteca Martínez, Abreu y los hermanos Scaloni, quedaron parcialmente recuperados con las ventas de Martins, Luizao, Madar, Alfredo y Nando”. Así describía El País las operaciones de compra-venta de jugadores que tuvo el Deportivo de la Coruña en el mercado de invierno de la 97-98.

Lendoiro intercambió cromos a media temporada y adquiría a un jugador internacional uruguayo que con melenaza al viento aspiraba a conquistar los campos de nuestra Liga: “Manteca» Martínez. Un goleador contrastado tanto en Argentina como en Uruguay, que venía aterrizaba en Riazor directamente de Boca Juniors, donde había coincidido nada más y nada menos que con Diego Armando Maradona. Llegó a Riazor con 29 años y tras golear en Defensor, Peñarol y Boca las expectativas estaban muy altas. Era un delantero de poca estatura y peleón, con mucho instinto y la sangre fría que tiene que tener todo Killer. No obstante, sus registros no mentían, y lo convertían en uno de los mejores goleadores de la historia xeneize.

En el Depor tuvo un debut esperanzador, pero su estrella duró tan poco que sólo logró enfundarse la camiseta del Deportivo en tres partidos durante aquella campaña 97-98, sin conseguir marcar un solo gol. Aparecieron las lesiones y esto se convirtió en un auténtico problema para un jugador que le costó a Lendoiro 500 millones de las antiguas pesetas y que casi siempre se quedaba fuera de la convocatoria.

Finalmente volvió a su Uruguay, pero no para jugar en Peñarol, si no en Nacional, donde pudo retirarse conquistando el campeonato de liga. Con la selección uruguaya diputó el mundial de Italia 90 y se convirtió en héroe de la Copa América de 1995 al anotar el gol decisivo en la final frente a Brasil. Mucha manteca.

Cromo Deportivo Manteca